Desde hace tiempo existe un movimiento cristiano protestante que es pro-Israel, y defiende los intereses del estado judío. Para ese movimiento no existe mal o error en la política exterior de Tel Aviv, y no hay problema en justificar ataques militares contra los enemigos de la nación que cobija al pueblo elegido, sea un estado-oficial como Siria o Egipto, un estado-enclenque como el Líbano, o un proto-estado como lo es Palestina. No hay problemas con la sangre ni con el sufrimiento de gente que también es imagen de Dios. Es como si las bombas israelíes también fueran elegidas, como si existieran bombas malvadas y bombas santas, como si de verdad creyeran que la división entre elegidos y gentiles fuera real, con seres humanos de primera y segunda clase.La opinión cristiana, a mi entender, debe ser siempre en pos de la vida, de la paz y de la defensa de los derechos básicos que la persona humana posee por el simple hecho de existir. Eso es con lo que nos debemos comprometer en primer lugar. Si, en lugar de eso, colocamos los intereses personales de un grupo de poder o de una nación o credo religioso, estamos en un camino errado, execrable y condenable. Como cristianos, la búsqueda de la paz y la vida debe convertirse en un principio que no debe transarse jamás. Lamentablemente, muchos hermanos han vendido esos principios fundamentales por creencias escatológicas o por literalismos bíblicos que siempre nos llevan a inverosimilitudes dolorosas que los fanatismos no suelen ver, como el hecho de defender los 315 muertos que hasta ahora ha dejado la ofensiva militar contra Gaza. ¡Defendiendo masacres con el fin de ser consistentes con una idea poco sostenible! ¿No hay algo malo en ello, algo que no funciona bien?
Por ello, no tiene sentido excusar la masacre israelí porque ya habían advertido en los días previos de un ataque masivo del mejor ejército profesional del área. No tiene sentido justificar una invasión de un mes contra el sur del Líbano, no tiene sentido justificar la construcción del muro de la vergüenza en Cisjordania que aísla a los palestinos, no tienen sentido las múltiples trabas que Israel realiza contra el buen funcionamiento del gobierno palestino, no tiene sentido hacerse la víctima ante la adversa reacción de la prensa internacional cuando tienen a su favor al lobby más poderoso del mundo (el pro-judío en Washington). Tampoco tiene sentido los misiles caseros que se lanzan a donde caigan, ni el terrorismo suicida que se sube a un bus y mata sin discriminación, ni el adoctrinamiento violentista que viene desde el jardín de niños, ni los secuestros a soldados. El sentido se encuentra en que la vida y la paz puedan prevalecer por siempre.
Sin justicia no hay paz. Toda situación injusta es caldo de cultivo para la resistencia. Y si a este caldo le añadimos el fanatismo religioso tenemos una mezcla radiactiva que explota al primer contacto. Con eso en mente comprendemos el porqué de la insistencia bíblica con el tema de la justicia y pensando en esto encontramos el porqué siguen los problemas en Israel. ¿Quieren paz? La justicia debe entrar como variable fundamental de la solución al conflicto. Pero parece que hay gente en Washington e Israel muy interesada en que la justicia no impere, a pesar de sus discursos. Lo mismo en Palestina. Son aquellos a los que les encanta jugar a la guerra. Y algunos ilusos cristianos les hacen el juego.
Y mientras las cosas sigan así, permaneceremos en el callejón sin salida en donde nos encontramos desde hace medio siglo.
Imagen: http://news.bbc.co.uk/media/images/39077000/jpg/_39077449_030410.israel300.jpg









