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sábado, 7 de marzo de 2009

El gran varón



Dícese que la misión inversa es cuando aquel que es nuestro objeto de misión o parte del pueblo a alcanzar, nos enseña verdades profundas de la naturaleza de nuestro Dios o la vida cristiana.

En especial nos referimos cuando no cristianos nos sacan del cuadro y nos dejan en ridículo enseñándonos realidades que no pudimos encontrar en los templos.

Willie Colón es un maestro de la salsa, un sonero de altísima calidad. "El gran varón" es una de sus mejores canciones, un ícono de esta música tan popular en muchos lugares de Latinoamérica, un fruto del Caribe que identifica a tantísimos. Si no la han escuchado, se las recomiendo altamente. En ella, hay un mensaje que siempre retumba a mis oídos:

"Hay que tener compasión
basta ya de moralejas.
El que esté libre de pecado
que tire la primera piedra"


Porque a veces, somos demasiado duros. Muchas veces, tomamos atribuciones que sólo son de Dios. Categorizamos a todos: nosotros, blancos y puros; el resto que no es como yo, negros y mugrosos, merecedores de ser exterminados al filo de la espada de la fe.

Hemos olvidado que nosotros como seres humanos, como bien dice mi esposa, sólo nos toca la compasión, y nada más que eso.

viernes, 30 de noviembre de 2007

Libertad, decisiones y educación sexual

“Sr. Anderson, ¿por qué lo hace?... ¿Por qué persiste? (Agente Smith)
¡Porque decido hacerlo! (Neo)”

Matrix Revolutions


1. La libertad de elegir

Yo creo que el principio primigenio de nuestros actos es la libertad. Sea para salvarme o para condenarme si así lo quiero; para buscar la santidad y para pecar si así lo deseo. Fuera de otras variadas definiciones más complejas, la libertad es aquella posibilidad que tenemos los seres humanos de poder decidir. Debo ser libre para escoger lo que quiera dentro del entorno especial de nuestra elección, asumiendo todas las secuelas respectivas, buenas y malas.

Cada elección realizada en un ambiente de libertad presupone distintas implicancias correspondientes a las alternativas disponibles o, dicho de otra manera, consecuencias específicas que debo poder conocer, por lo que para maximizar la calidad de decisiones tomadas debemos sumergirlas en un entorno de máxima información. Esta explicación puedo expresarla de la siguiente manera:

Individuo A en situación X propensa a escenificarse en un espectro de elección (de tamaño n):

Alternativa 1 -------- Implicación 1
Alternativa 2 -------- Implicación 2
Alternativa 3 -------- Implicación 3

Alternativa n -------- Implicación n


La máxima información deriva en que yo, como sujeto decisor, pueda conocer el conjunto de implicaciones con sus secuelas positivas y negativas (implicación 1, implicación 2,…, implicación n). Así, las puedo clarificar en orden ascendente de gravedad y cuantificar los riesgos aunque ello implica un esfuerzo conciente en educarse sobre cada una de las implicaciones derivadas: leer, aprender de expertos, analizar la historia, ver la casuística. Es de entender que la actitud acorde es la búsqueda de la minimización del riesgo. ¿Por qué hablo de minimización? Porque muchas veces el resultado de la decisión puede tener un nivel de negatividad. Yo no quiero lo malo, no quiero el daño, ergo, debo minimizar el riesgo de la pérdida.


2. La realidad comunitaria

Cada individuo realiza su propio set de decisiones que interactúan y se superponen entre sí. Esto es, lo que yo decida puede afectar a otros y lo que otros decidan puede afectarme a mí. Haciendo una simplificación (que a todos los “n” individuos de una comunidad les afecta la misma situación X), puedo expresarlo así:

- Individuo A en situación X propensa a escenificarse en un espectro de elección:

Alternativa 1 -------- Implicación 1
Alternativa 2 -------- Implicación 2
Alternativa 3 -------- Implicación 3

Alternativa n -------- Implicación n

Este individuo escoge la alternativa 1.


- Individuo B en situación X propensa a escenificarse en un espectro de elección:

Alternativa 1 -------- Implicación 1
Alternativa 2 -------- Implicación 2
Alternativa 3 -------- Implicación 3

Alternativa n -------- Implicación n

Este individuo escoge la alternativa 2.

- Individuo C en situación X propensa a escenificarse en un espectro de elección:

Alternativa 1 -------- Implicación 1
Alternativa 2 -------- Implicación 2
Alternativa 3 -------- Implicación 3

Alternativa n -------- Implicación n

Este individuo escoge la alternativa 3.


- Individuo N en situación X propensa a escenificarse en un espectro de elección:

Alternativa 1 -------- Implicación 1
Alternativa 2 -------- Implicación 2
Alternativa 3 -------- Implicación 3

Alternativa n -------- Implicación n

Este individuo escoge la alternativa n.

La mezcla de decisiones diferentes (alternativa 1, alternativa 2, alternativa 3,… alternativa n) intervienen en la vida de todos los individuos de la sociedad (individuo 1, individuo 2, individuo 3,… individuo n). Esta intervención puede ser destructiva (cuando el nivel de influencia de la decisión de un individuo afecta negativamente a otros) o puede ser constructiva (cuando el nivel de influencia de la decisión de un individuo afecta positivamente a otros). El efecto destructivo de mi decisión puede ser conciente o inconciente aunque para efectos prácticos puede llegar a ser indiferente: interesa en realidad que la decisión se haya hecho más que su motivación

Como ya adelanté en el párrafo anterior, las alternativas pueden ser clasificadas según el efecto que tengan en la sociedad (la sumatoria de individuos). Lo expreso así:

Alternativa 1 -------- Implicación 1 --------- Excelente
Alternativa 2 -------- Implicación 2 --------- Muy buena
Alternativa 3 -------- Implicación 3 --------- Buena
Alternativa 4 -------- Implicación 4 --------- Buena
Alternativa 5 -------- Implicación 5 --------- Buena


Alternativa n-4 -------- Implicación n-4 --------- Indiferente
Alternativa n-3 -------- Implicación n-3 --------- Indiferente
Alternativa n-2 -------- Implicación n-2 --------- Mala
Alternativa n-1 -------- Implicación n-1 --------- Mala
Alternativa n -------- Implicación n --------- Absolutamente destructiva

Todas las alternativas se dan a la vez, por lo que, según este pequeño modelo, tendremos tres elecciones que afectarán negativamente a la sociedad. Así, puede marcarse una línea invisible entre las decisiones “malas” y las demás clasificadas desde “indiferentes” hacia arriba. Esto es:

Alternativa 1 -------- Implicación 1 --------- Excelente
Alternativa 2 -------- Implicación 2 --------- Muy buena
Alternativa 3 -------- Implicación 3 --------- Buena
Alternativa 4 -------- Implicación 4 --------- Buena
Alternativa 5 -------- Implicación 5 --------- Buena



Alternativa n-4 -------- Implicación n-4 --------- Indiferente
Alternativa n-3 -------- Implicación n-3 --------- Indiferente
LÍNEA DE NEGATIVIDAD DE DECISIONES
Alternativa n-2 -------- Implicación n-2 --------- Mala
Alternativa n-1 -------- Implicación n-1 --------- Mala
Alternativa n -------- Implicación n --------- Deplorable


Aquí me detengo con las afirmaciones positivas (que simplemente buscan describir una realidad) y me introduzco a las afirmaciones normativas (que tratan de tomar medidas para cambiar la realidad observada), ingresando nuevamente en el mundo del individuo. Yo, como persona integrante de una comunidad, de una sociedad, debo tratar de afectar lo más positivamente posible a mi entorno o lo menos negativamente con las decisiones que tomo en un entorno de libertad. El bienestar social debe ser el mayor posible. Es, como dice el apóstol Pablo, “todo me es permitido pero no todo me conviene”.

Una aplicación práctica de la maximización del bienestar social es el hacer que la mayor cantidad de decisiones se ubiquen por encima de la “línea de negatividad de decisiones” e, inclusive, que se ubiquen lo más arriba posible aún por debajo de la misma línea (malo es mejor que deplorable). Así minimizaríamos las implicaciones negativas. ¿Cómo lograr eso? Dando a conocer la mayor cantidad de información posible, incentivando el matrimonio entre decisión-consecuencia, comprender la lógica de la minimización de los riesgos (inclusive a niveles personales y no sólo sociales), ir en contracorriente hacia un sentido comunitario de nuestra vida en la tierra, pensar en hacer el bien y reducir el mal, siendo realistas –y no fatalistas- con él: el pecado existe, tanto de manera personal como sistémica y extirparlo es imposible, pero diezmarlo, empequeñecerlo, sí entra en nuestras capacidades humanas.

3. La aplicación al tema de la educación sexual

Seré simplista y diré: Yo decido acostarme con mi pareja; yo decido esperar hasta el matrimonio; yo decido irme a un hotel con la chica que acabo de conocer en la discoteca; yo decido irme a mi casa temprano. Esperar hasta el matrimonio, acostarme con mi pareja, encamarme con la chica que acabo de conocer, tiene consecuencias distintas. Es parte del riesgo. ¿Riesgo a qué? A un embarazo, a la transmisión de una enfermedad, a un trauma, a muchas cosas. Yo debería decidir hacer algo teniendo en cuenta los riesgos y las consecuencias de esos riesgos. Uno es libre de decidir lo mejor/peor para sí mismo considerando que a mayor información la decisión será de mejor calidad.

¿Y cuál es la información? La tipificación de los riesgos con claridad. Me mueve una búsqueda del mayor bienestar social. Por lo tanto, expondré sobre esos riesgos y su correspondiente minimización. En este caso, sobre el principio de cuidado sexual que pienso es el más seguro: la espera hasta el matrimonio, 100% de seguridad. Sin embargo, sé de la realidad y conozco de los embarazos no deseados, del SIDA, del virus del papiloma humano. Otra vez, busco el mayor bienestar social y al mismo tiempo quiero reducir el mal. Basándome en este último afirmo: someto el mal comprimiendo los riesgos de aquellos que “decidieron” un mayor riesgo. Por ello podría ayudar en la educación sexual, en el uso de los preservativos, de los métodos anticonceptivos, pero no limitándome a aspectos operativos de la cuestión, sino enfatizando los riesgos de cada uno de ellos, por supuesto. Eso es colocarse más arriba de la “línea de negatividad de decisiones”.

domingo, 21 de octubre de 2007

¿Enseñándole a los adolescentes a usar un condón?

Pregunta directa para que me puedan ilustrar con sus comentarios: ¿Cuál debe ser la postura de los cristianos para con las políticas gubernamentales ante el avance del SIDA, las enfermedades de transmisión sexual (ETS) y los embarazos no deseados –ergo, los abortos-?

La actitud tradicional que está de acuerdo a la ética cristiana se basa en que el sexo está circunscrito a la esfera del matrimonio. Toda relación sexual premarital o extramarital es incorrecta porque trasgrede lo que la Biblia dice y, desde esa lógica, apuntamos una propuesta de manejo que puede reducirse a:

a) El no tener sexo antes del matrimonio es el único método 100% seguro, junto con la fidelidad en el matrimonio.

b) No apoyamos otros métodos porque estaríamos siendo cómplices del libertinaje sexual que cada vez es más intenso en nuestra sociedad.

Yo sí creo en que el sexo es para la esfera matrimonial, y que la fidelidad es lo mejor y lo que protege con total seguridad de las amenazas de las ETS y embarazos indeseados. Esto es así por mi ética adquirida, la cual se aplica –en lo posible- en las iglesias cristianas y la inculcaré en el seno de mi familia. Pero ¿debo imponer esta ética a otras personas (que además son mayoritarias) con las que no comparto el mismo esquema de valores? ¿Imponerla a gente que cree que el sexo es una expresión de entrega en la relación de pareja? ¿A gente que lo circunscribe a niveles puramente hedonísticos y placenteros? ¿Gente que no es cristiana practicante, que quizá es atea?

No puedo. Entonces, ¿Qué hago? Sé que el 100% de protección es lo óptimo (y lo debo expresar de esa manera sin absurdos prejuicios de una parte de la opinión pública sesgada a la opinión convencional de las iglesias) pero las cosas no son como yo quiero que sean, sino que las cosas son como son. La realidad pesa demasiado, no puedo cubrirla ni meter mi cabeza en un agujero como lo hacen los avestruces. Por ello, 95%, 97% es mejor que 30% o 25% (hablo en términos de protección). Por lo tanto, aspiraré a ampliar mi probabilidad, porque quiero menos gente con sida, con sífilis, con gonorrea, con hepatitis; quiero menos niños sin padres, menos abortos, menos adolescentes con vidas truncas. Allá nosotros si nos queremos engañar diciendo que “no tener sexo es lo mejor” pero sabiendo que los chicos tienen relaciones sexuales (haciéndonos de la vista gorda) y que un embarazo no deseado puede venir por el simple hecho que nadie le enseñó al joven sobre el uso correcto del preservativo. ¿No es eso un poco inmoral?

Por ello, creo que un campo de misión es enseñar a los jóvenes de una manera completa el tema sexual:

(1) Definir con claridad lo que es el sexo, qué implica, lo que pesa dentro de nuestra naturaleza humana.

(2) Hablar de la praxis: lo mejor es no tener sexo hasta que te cases. No hay riesgo de nada.

(3) Si quieres tenerlo, protégete. No hay método 100% seguro por lo que hay ciertos riesgos marginales. Explicar los riesgos.

(4) Para protegerte tienes estos métodos: a, b, c. Para evitar embarazos no deseados tienes d, e, f. Y SE USAN DE ESTA MANERA. O sea, enseñar a usar un condón correctamente, a usar las pastillas, el método del ritmo, todos los demás. O sea, ¿puede ser parte de la misión de Dios enseñar a usar el preservativo a jóvenes que no comparten mi ética pero que seguramente se acostarán con su enamorada o una prostituta muy pronto? Pues, diría que sí. ¿Lo haría yo mismo? Sí, lo haría.