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domingo, 12 de octubre de 2008

Simplificados


Pasa el tiempo y no se me pasa la frustración por el exceso de simpleza de los cristianos. Por leer tres líneas sacan conclusiones; por ver el perfil en Facebook ya me conocen de la cabeza a los pies y logran detectar la naturaleza de mi “problema”; por un comentario borrado en un blog comunitario me acusan directamente de actuar con saña cuando nada he tenido que ver.

Claro que las tres únicas líneas que leen suelen no están de acuerdo con lo que piensan esos cristianos. Ergo, quien está mal soy yo. Sin embargo, pronto no pueden pelear en el campo de la argumentación y las ideas coherentes (los evangélicos no estamos acostumbrados a la argumentación racional sino a la afirmación categórica. Y eso que no hablamos de teología compleja ya que yo sólo soy un aficionado curioso) y entonces van con lo siguiente: "la actitud, es un problema de tu actitud: lo veo en tu blog, en ese otro blog, en TSN, en Lupa". Siempre es lo mismo: cuando no puedes con lo objetivo, anda con lo subjetivo. Allí, todo vale.

La cadena simplista del uno-más-uno-igual-a-dos con demasiada frecuencia va así:

- A los ungidos nunca se les toca porque inclusive el propio David respetó al ungido de Jehová cuando tuvo la oportunidad de matarlo.

- A las congregaciones tampoco se las toca.

- Mucho menos, a la iglesia.

- Si hay problemas deben SIEMPRE quedar en casa, jamás exponerse al gran público de Internet porque no son de edificación y causan división en la iglesia. Ni más ni menos que la teología del maquillaje.

- Si haces lo contrario, por supuesto, es por tu actitud beligerante o por tus conflictos no resueltos. Puedes ser inteligente, saber argumentar, pero tu actitud negativa mata todo lo positivo que pueda existir. Mejor sería que te quedes callado, que cambies el tono de lo que escribes o que suprimas el blog.

Yo creo que los problemas se enfrentan, sea desde el seno de las propias comunidades aunque también desde la vereda de enfrente, desde afuera, porque muchas veces esa es la única tribuna disponible. Y creo que deben enfrentarse más allá del uno-más-uno-igual-a-dos, abandonando los cómodos silencios de la complacencia. Pensemos en los apóstoles del mundo neopentecostal que me hacen recordar a los brahmanes hindúes. ¿Saben la historia? (1) Se supone que cuando nace un brahmán es superior a todo el planeta y, por ello, es señor de todas las criaturas. Todo lo que existe en el mundo es su propiedad privada, teniendo derecho a todo. Su única labor es instruir en el conocimiento del mundo al resto de la gente, inferiores. Entonces, los brahmanes son intocables como los apóstoles son en la práctica. ¿Qué haces con esta anómala situación? ¿Sólo orar, como me decía un hermano guatemalteco mediante un correo electrónico? ¿Esperar el juicio del Señor, ya que sólo él toca a su “ungido”? ¿Quedarse callado es lo que edifica a la iglesia? ¿Exponer el problema es malo porque causa división? ¿Es mejor la inacción ante lo que nos destruye poco a poco?

Hablar sobre lo defectuoso del liderazgo -por ejemplo- no es hablar mal de la congregación que muchas veces sufre en silencio el abuso. ¿Creen que así se divida la iglesia? ¿Mas de lo pulverizada que ya se encuentra? Yo no creo: es, en realidad, el modelo monolítico del liderazgo el causante de nuestra triste realidad en cuanto a la "unidad". Hablar de los problemas no mata ya que la autocrítica es siempre necesaria para la supervivencia sin caídas monstruosas como las que vemos ahora, por ejemplo, en el otrora orgulloso mundo de las altas finanzas. Mostrar sólo lo bonito distorsiona la vista.

Claro, la simpleza no tolera la autocrítica porque nos obliga a pensar. Y pensar, lamentablemente, es un ejercicio poco desarrollado en las iglesias de mi país, el Perú.


Referencias
(1) La historia la saco de http://www.elpais.com/articulo/semana/Culpables/millonarios/impunes/elpepueconeg/20081012elpneglse_5/Tes
(2) La fuente de la imagen es http://cremc.ponce.inter.edu/carpetamagica/images/suma2.gif

viernes, 3 de agosto de 2007

Esas cosas que uno a veces no entiende (V)

Juan Rebelde: ¡Pastor! Le presento a mi enamorada (*), Carla.

Pastor Caífás: Hola Carla, un gusto conocerte.

Carla: El gusto es mío.

(Un silencio extraño, unas caras de incomodidad, algunos gestos de sorpresa, sobre todo del lado del pastor)

Pastor Caifás: Juan, quiero hablar contigo, por favor, cuando te desocupes vas a mi oficina.


QUINCE MINUTOS DESPUÉS, EN LA OFICINA DEL PASTOR CAIFÁS.


Pastor Caifás: Así que tu enamorada… ¿Y cuándo comenzaste tu relación con ella?

Juan Rebelde: Hace tres semanas.

Pastor Caifás: ¿Y cuándo se supone que ibas a hablar conmigo? (cierta molestia en el tono de voz)

Juan Rebelde: Pues lo hice hoy porque me lo encontré en el culto y Carla me acompañó. Si no, se lo hubiera dicho después. Si me lo cruzaba en dos meses, pues en dos meses.

Pastor Caifás: ¿Con quién conversaste previamente antes de comenzar tu relación?

Juan Rebelde: ¿Cómo que con quien? ¡Con Carla! ¿Debía conversarlo con alguien más? Ya no somos unos niños. Somos adultos, vamos a la universidad, tenemos algo de criterio. ¿No le parece?

Pastor Caifás: Juan, Juan, Juan… tú eres un líder de esta iglesia. Aunque no lo quieras reconocer, los jóvenes te ven, observan lo que haces. No puedes así porque sí venir un día y presentarnos a una desconocida como tu enamorada.

Juan Rebelde: ¿Y por qué no?

Pastor Caifás: Juan, yo te quiero mucho y deseo tu bien. Como te he dicho muchas veces antes, te conozco a profundidad, tengo más años que tú, y conversar con tu pastor ANTES de comenzar una relación es algo sabio, que puede ayudarte a poder evitar algunos problemas futuros.

Juan Rebelde: Espere pastor, no le entiendo. ¿Le tengo que pedir permiso antes de iniciar una relación?

Pastor Caifás: No es un permiso, Juan. Es un consejo nada más.

Juan Rebelde: ¿Y si usted me “aconseja” no estar con Carla? ¿No debería comenzar una relación con ella?

Pastor Caifás: Yo diría que sería lo mejor no comenzar una relación si tu pastor dice que no. Si te digo que no estés con Carla, lo haría pensando en el cariño que te tengo, en mi respeto hacia ti como el líder que eres.

Juan Rebelde: Y seguro que lo haría con la autoridad puesta por Dios en usted y avalada en la Biblia.

Pastor Caifás: Juan, no puedes negar esa realidad. ¡Por favor, deja de pelear con eso! ¡Soy tu pastor, estas sujeto a mi!

Juan Rebelde: ¡Y usted está sujeto a mí también! ¿Eso significa que le tengo que aconsejar sobre qué hacer cuando se pelea con su esposa y viene con ese humor que nos malogra la vida a todos?

Pastor Caifás: ¿Yo, sujeto a ti? ¿Y tú quien eres? Te estar llegando de orgullo porque tienes unos cuantos semestres en el seminario. ¡Es increíble tu orgullo, tu pedancia! ¡Increpando a tu pastor!

Juan Rebelde: Pastor Caifás, no fue mi intención pelear con usted. Por favor, discúlpeme. Yo también lo aprecio mucho, pero déjeme decirle que la decisión de estar con Carla es de ella y yo. De nadie más, ni suya, ni del pastor Anás, ni de Benedicto XVI.

Pastor Caifás: Entonces, ¿No te sujetarías a lo que yo digo?

Juan Rebelde: No es una cuestión de sujeción. Es una cuestión de madurez. Todos debemos desarrollar los criterios para tomar las decisiones, no sólo usted.

Pastor Caifás: Es suficiente, Juan. No discutamos más y vamos al fondo del asunto. ¿Hace cuánto Carla es cristiana?

Juan Rebelde: Bueno… hace unos seis meses. Se bautizó hace dos.

Pastor Caifás: ¡Es una chica nueva! No tengo que pensar demasiado: NO es recomendable que estés con ella. Si persistes, pues quizá tengas que dejar tus ministerios. Puede ser muy peligroso para nuevos creyentes el que expongas una relación así.

Juan Rebelde: ¿Me chantajea de esa forma????

Pastor Caifás: No es chantaje, es parte de mi trabajo del cuidado de las ovejas. Si persistes, pues lo siento. Y no creo que firme tu carta de presentación para tu matrícula del próximo semestre en el seminario. Estar con una chica nueva, recién bautizada… Juan, por favor. ¿Es ese el criterio que defiendes? ¡No hay criterio que valga!

Juan Rebelde: Lo siento, pastor. Seguiré con Carla.

Pastor Caifás: Si insistes con eso, evaluaré seriamente tu presencia en los ministerios. Tu relación comienza bastante mal. Sin la venia de tu pastor, tendrás problemas. ¿Percibes bendición en esto?

Juan Rebelde: Pues si comienza mal, y termina mal, tomare la lección, sufriré y aprenderé. Decido tomar el riesgo y asumir sus consecuencias. Así es la manera de aprender en la vida. ¿No le parece?
(*) En Perú se le dice enamorado/a al novio/a sin compromiso matrimonial.

domingo, 24 de junio de 2007

Esas cosas que uno a veces no entiende (IV)

Pastor Caifás: ¡Juan! ¿Cómo va todo? ¿Ya estás en tu semana de exámenes finales en la universidad!

Juan Rebelde
: Todavía no pastor. Todo me va bien excepto un curso medio complicado que se llama "Administración y gestión de las organizaciones". Dicen los profesores que es muy útil pero a mi no me gusta.

Pastor Caifás:
A veces es así. ¿Pero no hay nada que te gusta?

Juan Rebelde:
En realidad sí. Me hicieron hacer un trabajo interesante del cual siempre traté de hablar con el pastor Anás, pero él para ocupado en sus juntas, reuniones de trabajo, comités, consejos y esas cosas.

Pastor Caifás:
¿Y de qué trataba tu tarea?

Juan Rebelde:
Bueno, en el curso dijeron que en las organizaciones modernas el tiempo de labor de los trabajadores en cada puesto que ocupen, sea el nivel en el que sea, debe ser de en promedio de cinco años. Y nos pidieron que evaluemos esta regla de la administración en alguna empresa a nuestro alcance.

Pastor Caifás: ¿Y en dónde investigaste? ¿En la clínica en la que haces tus prácticas?

Juan Rebelde:
No... lo hice en la denominación.

Pastor Caifás: ¿Qué? ¿Cómo que en la denominación?

Juan Rebelde:
Sí, y encontré muchas cosas interesantes.

Pastor Caifás: Creo que te metiste en problemas. La iglesia es otro tipo de organismo. ¿Qué encontraste, según tú?

Juan Rebelde:
A ver... el pastor Anás, de nuestra iglesia, tiene 15 años en su función y ha sido reelegido por 10 años más. El pastor Ananías, de la iglesia del Centro, tiene 22 años como pastor titular. Elí, de la iglesia del Sur, tiene 18 años como titular y con reelección perpetua. Diotrefes, de la iglesia del Norte, es el récord porque tiene 23 años y, en dos meses, la asamblea de su iglesia se reunirá para ver si le dan la perpetuidad. Descubrí también que los cuatro son los miembros del Consejo Directivo Denominacional, la máxima instancia de la iglesia (de cuatro miembros), y que, además, los cuatro son de la misma promoción del Seminario.

Pastor Caifás: ¿Es malo eso, acaso?

Juan Rebelde:
Según las normas de la teoría de la administración que aprendi en el curso, sí, es malísimo. ¿Perpetuidad? ¿Qué es esto? ¿Los tiempos de Anás XIV y su despotismo ilustrado?

Pastor Caifás: Juan, no puedes usar los criterios humanos en la iglesia. La voluntad de Dios está por sobre nuestros pensamientos limitados.

Juan Rebelde:
Bueno, si es así, ¿Por qué nuestra iglesia tiene misión y visión, como lo dice el planeamiento estratégico si no se pueden usar los criterios humanos?

Pastor Caifás:
Por favor, no seas insolente, respeta a la autoridad que Dios ha puesto sobre ti y sométete a tus pastores. Él responderá ante Dios por sus actos.

Juan Rebelde:
Pastor Caifás, yo lo respeto mucho y sólo le he contado lo que hice en mi trabajo. Si se pone así, mejor no le digo lo que me puso el profesor como comentario. Eso sí que es "insolente" y quizá merecedor de su excomunión... y bueno, quizá también el hecho de recordarle que usted también tiene 15 años aquí como pastor asistente. Pero mejor me voy antes que se moleste más. ¡Hasta luego, pastor Caifás!

jueves, 26 de abril de 2007

Esas cosas que a veces uno no entiende (III)

Año 2000, Conferencia Anual de la Asociación Peruana de Pastores Espirituales, en el salón Chavín de Swiss Hotel (*), San Isidro, Lima-Perú. Se narra una conversación en el coffee break, mientras se departen sanguchitos, jugos y agua mineral, entre tres miembros del liderazgo evangélico del país: el Pastor Anás, pastor titular de una iglesia importante de Lima, el Dr. Gamaliel, Rector del Seminario Bíblico Peruano, y el Hno. Albert E., director nacional de la Asociación de Estudiantes Universitarios Cristianos.

Gamaliel: Anás, tu chico, Juan Rebelde, está primero en el cuadro de mérito del seminario. ¡Es muy bueno! Le vemos muy buen futuro allá.
Pastor Anás: ¡Por supuesto! Es de mi iglesia. ¿Dónde crees que recibió esa base?
Albert E.: Esperen, yo creo que conozco a ese Juan Rebelde. ¿No estudia en la Universidad también?
Pastor Anás: Sí, estudia Derecho. ¿O Medicina? No me acuerdo, tengo que preguntarle a mi asistente, el pastor Caifás.
Albert E.: ¡Claro que lo conozco! Sí, es muy buen hermano. Asiste con frecuencia a nuestras reuniones en el jardín de la facultad de Artes.
Gamaliel: Que bien eso, que se vincule en todo lo que pueda. Oye Anás, en el seminario pensamos que Juan Rebelde podría involucrarse un poco más, siendo Jefe de Práctica de uno de los cursos allá, además de ayudarnos en el diseño de un programa que incluya su carrera profesional y la Teología. También es muy bueno con las computadoras, y pensamos que le puede ayudar a muchos estudiantes mayores que no saben cómo usar una y que tienen el llamado del Señor para estudiar en el Seminario.
Pastor Anás: Que interesante Gamaliel, pero de ninguna manera. Juan está involucrado activamente en la iglesia, y no puede dejar los ministerios. No es posible, lo siento mucho. Caifás, su pastor directo, jamás aceptaría algo similar.
Albert E.: Anás, había pensado algo parecido con él. Yo necesito con urgencia un coordinador para la universidad de Juan, alguien que organice las reuniones y estudios bíblicos, que se encargue de organizarlos en todas las facultades, que haga eventos, conferencias, cosas de ese tipo. Juan me dijo que le encantaría, que estaría feliz haciendo eso.
Pastor Anás: ¡Imposible! Ya dije: Él tiene muchos ministerios en la iglesia que no puede dejar. Por favor, lo que me pides no se puede hacer.
Gamaliel: Anás, Juan es un lider con mucho futuro. Trabajando en la universidad como coordinador y a la vez en el seminario, ayudándonos con esos proyectos, puede ser de gran ayuda en la obra. ¡Su impacto sería mucho mayor que en tu iglesia!
Albert E.: Sí Anás, ayudaría a los futuros cristianos profesionales y a los futuros pastores. ¿No te parece que es más útil allá? Además, él ha dicho que le gusta y que estaría de acuerdo con trabajar conmigo -y estoy seguro que con Gamaliel también-
Gamaliel: Sí, me dijo también que le gustaría.
Pastor Anás: ¡Esto es inconcebible! Yo soy su pastor y yo decido qué es lo mejor para Juan Rebelde. Lo que están haciendo es muy malo: ¡Le preguntan si le gustaría ministrar con ustedes antes de hablar conmigo! ¡Eso está muy mal! ¡No es correcto! ¡Así no se deben hacer las cosas! ¡Puede perder la fe si se desliga de su iglesia local!
Gamaliel: Vamos Anás, te pido que lo consideres. Es un pedido de amigo a amigo.
Pastor Anás: Un amigo que pretende robar las ovejas ajenas. ¿Eso es amistad? No, eso no es amistad.
Albert E.: Anás, no te sulfures, por favor, es sólo un pedido, nadie ha robado nada. Considera que a Juan le gusta la idea.
Pastor Anás: Eso no interesa. Yo soy quien decide qué es lo mejor para la vida ministerial de Juan. Y para él lo mejor siempre será servir en su iglesia. Tendrán que buscarse otra persona o contratar a algún egresado de seminario.
Gamaliel: ¿Y con qué dinero, si tu iglesia nos debe las contribuciones de todo el año 2007?
Albert E.: ¡Jajajaja! ¡Un moroso!
Pastor Anás: Los diezmos han estado ralos estos meses. Regularizaremos pronto.
Gamaliel: No te preocupes. Pero recuerda que Juan no es tu propiedad privada.
Pastor Anás: Está sujeto a mi y debe obedecerme. Es lo que la Biblia dice claramente. Y yo decido que su lugar es ministrando en la iglesia y punto. ¡Y no se hable más del asunto!


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(*) Por supuesto, es 5 estrellas.