lunes, 27 de julio de 2026

Las fuerzas armadas del amor de Dios

 Lo hiciste de nuevo, Fito. Pusiste un espejo donde yo creía que había una canción.

[… fue tanto el dolor / Sos chiquito en el mar de la desolación]

Hay temporadas en que el suelo se vuelve gelatina bajo los pies. Y sin embargo, el cuerpo responde.

[Pero hay algo que te empuja siempre a resistir / A jamás bajar la guardia, siempre a resistir]

Nadie queda indemne. La lucha es demasiado larga, la piel aprende el nombre de las esquirlas.

[Al final de todo, queda una herida fiera]

Heridas que uno carga sin verlas, que dibujan el mapa de todo lo que vendrá, y también de lo que fue.

[Todos somos niños heridos / Tuve suerte, amor, en no terminar / En un fucking cementerio]

Terminas con una frase que me toca, Fito. “Tuve suerte”, dices. Yo no puedo decir eso. No fue suerte. Alguien me sostuvo. Alguien me sostiene todavía. Y perdóname, me atrevo a hacer un pequeño retoque.

[¿Quién nos cuidó en el camino? / ¿Quién protegió nuestros destinos? / Son las fuerzas armadas DE SU amor]

Las fuerzas armadas del amor de Dios. Las únicas que no hieren. Las únicas que guardan. Todavía.