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martes, 6 de enero de 2009

No es más que defensa de intereses

Cuando leo y trato de analizar la política internacional me guío por varios principios que me han servido para la observación de las muy conflictivas relaciones entre las naciones –pasadas y presentes-. Un par de ellos son:

(1) En las relaciones entre los países no hay buenos ni hay malos. Lo que existe es defensa de intereses de los grupos de poder.

(2) Uno de esos grupos de poder con influencia tremenda es el castrense, sobre todo en países imperialistas-expansionistas (USA, Rusia, China, e indirectamente Israel). No en vano el tráfico de armas es el segundo negocio a nivel mundial, tras el tráfico de drogas.

Los mismos principios me sirven como clave hermenéutica cuando leo los textos veterotestamentarios llenos de invasiones con matanzas de mujeres y niños indefensos, situaciones tan similares a las que el día de hoy vive Gaza con los aviones bombarderos en las cabezas y los tanques por las calles. ¿Es que es el mismo Dios que es hoy Príncipe de paz mandó matar a gente inocente en ese tiempo? Por ejemplo, el pueblo que invadía Canaan hacía lo que hacía por un interés que, como era típico en su tiempo, lo asignaban a la voluntad de un dios cuya imagen estaba en plena formación. Porque no es lo mismo el dios de clan que bendecía a Abraham que el Dios único y todopoderoso que se empezó a dibujar tras el exilio. Hubo un largo camino en la mente del pueblo que, poco a poco, fue mutando la imagen de su Dios. En otras palabras y yendo al punto, mataban porque querían y porque así les mandaban sus propios intereses (¡De la misma manera que se hace hoy!), no porque Dios se lo obligase, aunque así lo consignasen en sus registros.

Unos 20 israelíes han muerto por cohetes caseros palestinos en los últimos 8 años (cuatro en los últimos días). Ya superan los 200 los palestinos civiles muertos en la última ofensiva a Gaza. La desproporción es abismal. ¿Y porqué toda esa sangre? Pensemos en el principio (1): todo es defensa de intereses. ¿Cuáles son estos? Quizá estemos al tanto que este año hay elecciones en Israel y también en Palestina. En Israel, el partido de gobierno estaba en riesgo de perder las elecciones y ¡oh sorpresa!, hoy tiene el apoyo mayoritario de la gente tras la ofensiva. Un partido de gobierno que no quiere aparecer como paloma sino como halcón en un contexto electoral. En Palestina, el presidente Abbás tenía la intención de que las elecciones sean generales, es decir, que no sólo sean presidenciales (que son las que corresponden ahora) sino que también que sean legislativas (que, en realidad, tocan el 2010). ¿Saben quién tiene el control del Parlamento Palestino? Pues ni más ni menos que Hamás. Por ello Abbás quiere adelantar elecciones, para sacar a Hamás del poder. Obviamente, Hamás no desea eso (esta es una razón poderosa para violar la tregua y lanzar los cohetes. Se aferran al poder absoluto que ostentan inéditamente en Gaza y el Parlamento). Entonces, sumemos el lado israelí más el lado palestino. ¿Qué tenemos? ¡La invasión! Los grupos de poder de ambos lados tienen intereses poderosos, y siempre una excusa ante la comunidad internacional: Israel la defensa de su soberanía, Hamás la defensa contra el invasor (tal vez por eso los gobiernos palestinos no han neutralizado a sus radicales con la firmeza que debieron haber usado). ¿Cuál es la causa justa? ¿La de Israel? ¿La palestina? En verdad, todo se disuelve en el mar de los intereses. Mientras tanto, los inocentes siguen muriendo.

Un botón más: recordemos el asesinato de Isaac Rabín, primer ministro de Israel, que fomentó los tratados de Oslo. Muerto por un compatriota fanático (porque fanáticos hay en los dos lados). ¿Muerto de la nada? Pues no. Nuevamente todo se disuelve en el mar de los intereses.

Muchos cristianos, al defender la invasión a Gaza, afirman que Israel siempre se ha defendido de los ataques árabes y que jamás ha sido una nación incitadora. Yo discrepo. Creo que sí lo es por mi principio (2): los propios intereses de los militares y los políticos que la dominan. ¿Me interesa la guerra? Pues mantengo el caldo de cultivo que haga que tenga justificaciones para la guerra. Es como el matoncito del colegio que no te pega primero, sino que te provoca, te provoca, hasta que tú das el primer golpe. Ergo, la culpa es tuya y así lo hará saber ante el director. Pero si el matoncito lo hace con otro matoncito, basta una pequeña provocación, y viene la pelea furiosa en el baño del colegio.

Lo mismo es aquí. A Israel no le interesa demasiado una justicia real (para todos, no solo para ellos). Tener a los palestinos hastiados es su política, es su caldo de cultivo. Y los palestinos, pues, evidentemente responderán. Pronto, tendrás un suicida explotando en un bus de Tel Aviv, y luego, otra invasión hebrea… y así sucesivamente. Varios en Israel y Palestina, junto a los barones de la fabricación de armas estarán felices, contentísimos. Para ellos no hay crisis global que valga. Y los inocentes siguen muriendo.

¿Quién está interesado en que esto continúe? Mucha gente. ¿Israel, nación instigadora? Por supuesto que sí. ¿Israel, el malo de la película? No sólo ellos. ¿Palestina, víctima inocente? Sus civiles sí, por supuesto. La injusticia es tremenda con ellos. ¿Hamás inocente? Jamás -valga la rima-.

¡Basta de muerte, por favor!. Mi oración va por la paz en Gaza y la paz en Israel. Una paz que haga vivir tranquilos a todos, una paz que haga que los niños crezcan felices, sin el terror de la muerte rondando día a día.



sábado, 8 de marzo de 2008

Paz incompleta, pero paz al fin

El hecho que nuestros países se desangren internamente es una tragedia. Por eso, merecen la mayor de las condenas organizaciones terroristas como las FARC o Sendero Luminoso, que deben tener nuestro repudio sin ambages.
El hecho que nuestros países se desangren entre ellos es una tragedia al cuadrado. Ya ha sido suficiente con las guerras entre nosotros de los últimos doscientos años, con sus muertos y sus traumas. Por ello, y sin importar nuestras opciones políticas, el abrazo en Santo Domingo entre Correa y Uribe es algo digno de alegría, y es una cosa que desde esta pequeña tribuna saludamos, claro está, sin olvidarnos de las responsabilidades por la doble violación de la soberanía ecuatoriana: por el lado del ejército regular de Colombia y por el lado de las FARC.
Paz incompleta (lo será cuando Colombia sea libre de su flagelo) pero paz al fin. Oremos pues, para que la justicia, condicionante fundamental de la paz y uno de los pilares de la enseñanza de Jahveh, se propague en nuestra Latinoamérica y en nuestro mundo lleno de conflictos: Darfur, Gaza, Irak, Afganistán, Kosovo, y tantos otros sitios.