miércoles, 4 de febrero de 2009

Cincuenta épocas, cincuenta dioses (2)

Un proceso difícil

Los mecanismos de la construcción de varios libros bíblicos pueden analizarse realizando una simplificación. Para esto, sólo tomamos algunas variables fundamentales implicadas. Supongamos E, uno de los libros del Pentateuco atribuidos a Moisés. ¿De dónde salió E? Los entendidos dicen que pudo ser de:

A -> Un pequeño texto original de Moisés
B -> Tradiciones orales
C -> Añadidos posteriores al texto original de Moisés
D -> "Edición", donde todo lo anterior se condensa en un texto (final, si se le puede llamar así)

Dentro del escenario que me da mi supuesto (nada más cuatro variables), entre A y D tenemos 600 o 700 años de distancia. Desconocemos por completo las circunstancias de la escritura de A, sabemos algo de cómo se forman las tradiciones orales –normalmente basadas en hecho reales- aunque no conocemos con precisión las que sirvieron de insumo a nuestra Biblia actual (B). Pueden ubicarse varios C que con relativa claridad son agregados. D es, de las cuatro variables, la más especial. ¿Quiénes fueron los genios que tomaron A, B y C, más su propio pensamiento y visión, y formaron el texto actual de E? ¿Quiénes fueron esos que debieron respetar la historia donde Dios se relaciona con la humanidad, con pocos elementos, una ciencia incipiente, pero con un respeto gigantesco por la labor que estaban realizando?

No es poca cosa D. A+B+C+D es, en conjunto, una labor majestuosa, digna del Dios que creó todo el universo. Ahora, imaginemos esto:

Sea J, que la defino como Dios, el Yo soy el que soy; como la realidad de su divino ser en su completa perfección y condición de absoluto. Miren mi osadía. A único hecho plenitud, con omnisciencia y omnipotencia, a Jahveh, creador, sustentador, salvador y restaurador del mundo, lo estoy representando por un mero símbolo, J, que, por supuesto, no lo contiene en lo absoluto, pero que para nuestras mentes limitadas e incompletas puede sernos útiles en el proceso de aproximación a la majestad de la divinidad.

Ya que nosotros somos seres finitos y no absolutos, al contemplar J tendremos particulares visiones y perspectivas, todas simples acercamientos incompletos aunque muchas, probablemente, muy similares. Esto es:

J (1)
J (2)

J ( 6 500 000 000)

Cada una de ellas son visiones parciales, aproximaciones de J que tratarán de converger pero que nunca llegarán a aproximarse a todo su significado y magnificencia. J(50) puede ser la pachamama, J(5 000) sería el sol, J (3 125 986) es Alá, J (458 694 278) es el vacío, la no existencia.

Todas las J (N) son visiones en un propio espacio temporal, por ejemplo el 2009. Cada 100 años podría hacer lo mismo, y encontraría más J (N). Puedo re-expresar esta idea así:

J (2009-1)
J (2009-2)

J ( 2009-6 500 000 000)

Y, por ejemplo, si me ubico en 1909 tendría:

J (1909-1)
J (1909-2)

J (1909-K)

K es el número de personas vivas en el mundo en el año 1909. Con todo lo anterior, puedo expresar la visión parcial de cualquier persona sobre J, el Dios absoluto, como:

J (T,N)

Donde T es el año, N la persona que vive en un año específico (quizá puedo medir de siglo en siglo para evitar repeticiones, aunque igual me queda el problema de la gente que vivió en años intermedios. Para efectos de este artículo es algo irrelevante). Si mal no recuerdo, tenemos 40 000 000 000 de personas las que han pasado por nuestro planeta. Todas con visiones distintas de J, todas con disímiles aproximaciones a la divinidad. Aquí cabe la posibilidad de hacer agrupaciones: todos los J(T,N) cristianos, budistas, animistas, judíos, cientólogos, ateos, y un largísimo etcétera.

Tomo dos muestras de J (T,N). Un J(-2000,N) y algún J(-1400,N), ambos parte del mismo subconjunto de seguidores de Jahveh. Quizá pueden ser estos:

J(-2000,N) = Abraham
J(-1400,N) = Moisés

Aunque no lo creamos, Abraham y Moisés veían a Dios de una manera no análoga. Primero, porque son personas diferentes. Segundo, porque son de tiempos diferentes. Tercero, porque son de naciones diferentes (uno, caldeo; el otro, culturalmente egipcio y hebreo). Cuarto, porque ―según Génesis― recibieron revelaciones diferentes. Evidentemente Abraham no veía a Dios de la misma manera que Moisés. Y las diferencias no eran menores.

Con esto en mente tenemos el que diseña D, con su propio J (-800,N), que tiene dos opciones. La primera, pisotear lo que pensaban antes de él. La otra, es respetar (en lo posible) las visiones de Dios que tenían los que vivieron en su pasado. Por eso les llamo genios, porque supieron hacerlo, porque al leer la Biblia podemos, de verdad, percibir las diferencias entre los J (T,N) a través del tiempo. Genios porque supieron respetar la sede de la relación entre Dios y el hombre, esto es, la historia.

Y, en medio de todo, Dios estuvo presente. Esos escritores anónimos jamás estuvieron en soledad mientras construían la Palabra que hoy tenemos en nuestras manos.
Imagen: http://lafuente.forumup.es/about1170-lafuente.html

10 comentarios:

George dijo...

en realidad todo esto es muy interesante... como si viviesemos adentro de un libro, dentro de una historia que la escribió alguien (que en este caso sería Dios).

mostro ah !

Natanael Disla dijo...

Muy interesante el artículo.

Abel García García dijo...

George:

Aunque no es mi intención afirmar que la vida está determinada y que nosotros sólo andamos por ella sin la real capacidad de decidir (en la próxima entrada deberé aclarar eso), hay que reconocer que esa idea es interesante e inclusive hasta atrayente.

Saludos,

Abel García García dijo...

Natanael:

Gracias por tu visita. Veremos si el resultado final de la secuencia sigue tan interesante como comentas.

Saludos para ti.

Abel.

El Peregrino dijo...

Y lo curioso en todo esto es que seguimos aplicando fe, creemos que el que tenía la visión de J(-800,N), supo plasmar la de sus antecesores, con todos esos siglos de fluctuación pensadora y teológica.

Por esa regla, mi percepción, J(2009,6.154.823) tiene que confiar en que mi antecesor, hace 2800 años, entendió el origen de hace más de 3000 a la perfección. Sin duda, Dios tiene que estar en todo esto, y no me queda otra cosa que pura fe, porque muchos dudarían ante estos datos...

¡Y eso sin citar que
J(1987,6.154.823) es completamente distinto del actual
J(2009,6.154.823),
en apenas 20 años!

Muy interesante, Abel. Abrazos

Abel García García dijo...

Peregrino:

Por supuesto que estuvo Dios en el proceso de construcción de la Biblia, sólo que no de la manera simplista que muchos piensan (alguien escribe, Dios "inspira", sale la autógrafa, y ya) sino que todo es más difícil y lento: paso a paso, día a día, hasta que el texto final está concluído. ¡¡Esto muestra mucho más la sabiduría y el poder de Dios que la manera "tradicional"!!!!!!! A mí, en lo particular, observar esto me deja en silencio, contemplando la naturaleza del actuar de Dios entre nosotros, tan especial, tan paciente.

Tú pones 20 años entre tus J(T,N) pero te aseguro que la imagen de Dios ya es algo distinta entre:

J(2004,6.154.823)
J(2009,6.154.823)

¿No crees??? (en mi caso, es bastante distinta). Y eso con todas las personas... por ello, la teología debe siempre actualizarse, repensarse, desarrollarse. No nos podemos quedar siempre con lo mismo.

Gracias por tu comentario. Muchos saludos para ti.

Abel.

Jesús dijo...

Saludos

Muy interesante tus escritos.

Sin duda alguna que romper con el molde de Moisés es algo muy difícil, por lo menos aqui en la sociedad evangélica que vivo, pero es algo que se puede lograr, poco a poco.

He tenido la oportunidad de ser pastor de esta comunidad desde sus inicios, hace 13 años, y poco a poco en la enseñanza hemos dejado claro que Moisés no es el escritor, quizá no hemos usado tanta técnica para enseñarlo, pero algo se puede hacer. Uno necesita cambiar los muchos conceptos y formas de escritura,las de hoy no son las de antaño.

Y seguimos en contactos

Jesús Vera

Abel García García dijo...

Jesús:

Recuerdo una vez que en un grupo de estudio dije que Job es, para mi, el uso por parte de Dios del recurso literario llamado cuento, donde todo los eventos son ficticios aunque eso para nada evita que el contenido no sea profundamente teológico. ¡¡La que se armó!!!!!!!! (es mi postura respecto a Job, no sé qué es lo que tú pienses sobre el libro). Nuestro entorno a veces es complejo a la hora de recibir cierto tipo de conocimientos sobre la Biblia, pero veo que has tenido éxito. Me tendrás que dar algunos consejos al respecto ;-)

Saludos para ti.

Abel.

Jesús dijo...

Cocnuerdo contigo acerca del libro de Job. Lo que la gente no quiere o no entiende es que el valo teológico es algo verdaderamente profundo y válido para vida real.

¿Consejos? Creo, como te mencioné, el ser una obra nueva me ayuda mucho. Sin embargo, nunca me he detenido en decir lo que creo y pienso. Una buena oportunidad es la gente nueva, a ellos es importante darles el sentido teológico antes que otra cosa suceda.

En fin, es trabajo de mucho tiempo, no se cuantas generaciones pasarán para que esto cambie, esto si en realidad cambia.

Gracias y leamos el nuevo ...

Abel García García dijo...

Jesús:

¿Cuantas generaciones? Pues... no lo sé. Quizá las nuevas tecnologías ayuden a acortar el proceso.

Muchos saludos,