jueves, 20 de marzo de 2008

De verticales a horizontales


No cesa mi sorpresa hasta el día de hoy. Para un mar de cristianos, la jerarquía en la iglesia es más importante que la misión de ella; el definir quién manda más importante de precisar una adecuada cristología; afirmar la cobertura de un iluminado sobre los líderes es mucho más relevante que el poseer claridad en la realidad soteriológica. Cosa de locos.

Quizá sea un tema personal, pero el hecho de estar centrado en lo bíblico es algo que siempre ha marcado mi manera de ver la vida cristiana. Tal vez esa sea la causa de mi obsesión por leer y estudiar el texto sagrado (muy reducida últimamente por la creciente absorción de mi trabajo bancario). Por eso compraba teología, por eso fui al seminario, por eso me metí a una maestría de asuntos teológicos postergando la otra, la de economía o finanzas o de lo que fuera. Claro está que al inicio mi visión de las cosas fue de una manera evangélica-conservadora-fundamentalista, pero después mutó a formas mas liberales (usando un término que algunos utilizaron para calificar mi pensamiento actual).

Digo esto porque de allí parte mi acercamiento al tema de la iglesia. Aunque hablo con frecuencia de la homogeneidad de los cristianos en su vida comunitaria, no olvido los textos paulinos que hablan de jerarquía. Los tengo presente permanentemente. He pensado, y seriamente, en ellos. Mi lado teológico ha sido retado con ellos. He ido más atrás, a la estructura discipular de Jesús, y más atrás, al modelo de Esdras tras la deportación, y más atrás, a los tiempos de la labor profética, y más atrás, hasta Moisés y la ley, y más atrás a los patriarcas con el fin de tratar de determinar patrones. Me queda claro que cuando Pablo escribió sobre los diáconos y los obispos, indirectamente tenía en mente todo el Antiguo Testamento; no en vano era judío benjamita, fariseo y educado en Jerusalén por uno de los más reputados maestros de toda la historia religiosa judía. También he pensado en lo que vino tras la muerte del apóstol Juan. He leído, por ejemplo, lo que Lutero pensaba de la iglesia (defendiendo la comunidad); he leído sobre los anababtistas como precursores de la iglesia emergente (que en realidad no es tan nueva como lo quieren hacer creer alguno el día de hoy). He leído más pero no lo recuerdo en este momento preciso.

Entonces, si he visto todo eso, ¿por qué insisto en la homogeneidad? ¿Por qué insto a mi comunidad a pensar así?

Yo tengo una tesis, pero para expresarla debo hacer una pregunta previa: ¿Cuál es para ustedes el principal enemigo del mensaje evangélico? ¿Creen que es el mundo? ¿Las otras religiones? ¿El diablo, que nos persigue trinche en mano para hacernos pecar? Piensen, por favor, en términos de la historia. Mi tesis (en realidad no es mía, la he tomado de alguien que he leído por ahí) es que el enemigo es el clericalismo y los modelos que fomentan los abusos de poder que la iglesia tradicional perpetúa. Más en la iglesia católica o en la ortodoxa, menos en la evangélica (porque todos somos cristianos, ¿no?). El enemigo viene de dentro. Es una especie de concupiscencia global.

Para evitar malentendidos, en este punto debo decir que si algo Dios me ha estado enseñando en los últimos tiempos es que el reino de Dios está allá y aquí, en el lado "tradicional" y en este lado que no sé cómo adjetivar. Todos somos iglesia, somos cristianos, avanzamos hacia el mismo lado, y es el amor lo que debe predominar sobre todas las cosas. Estoy reaprendiendo eso. Veo también a la iglesia tradicional como una herramienta de Dios, como parte de su iglesia y de su Iglesia.

Pero esto no me hace ciego. El sistema y los modelos que fomentan los abusos de poder se han arrastrado de generación en generación por 1600 años (desde Constantino) y se les cuida como a las joyas de la abuela. ¿Qué hago? Digo: "podría hacer algo, pero no cambiará". "Así ha sido siempre", “no podemos renunciar a la historia”. No jodan, eso no se puede pensar. Un creyente no puede tener esa actitud porque muere el evangelismo y colapsa la misión. Eso me frustra un poco de muchos cristianos valiosísimos que no tienen una parálisis del pensamiento, porque hablan y se les siente un tufillo de statu quo, de fatalismo ante la historia de la iglesia y ante el tamaño de la organización (que se refleja en la iglesia local). Si se toma esa posición, ¿dónde está la fe? ¿la esperanza? Si es así, mejor no somos cristianos, no sirve esa fe para nosotros.

Me estoy desviando del tema. Si mi tesis es cierta, entonces debo hacer algo con ella. El sistema estructural tradicional lo tenemos todos porque nos convertimos allí dentro. Yo conozco los textos paulinos, sé que debe haber cierto tipo de jerarquía, me he dado cuenta que la planura estricta no existe, no es sostenible. Tiene que haber un esquema sencillo de liderazgo tal como lo plantea el Nuevo Testamento. Ese esquema simple se basa en:

- El sacerdocio de todos los creyentes donde ontológicamente TODOS SOMOS IGUALES. Esto es algo que los cristianos comunes y corrientes no saben. Se asume que hay diferencia entre el líder y el laico, y no es así. ¡¡Hay que aprender!! ¡¡Reaprender!!

- Anciano y diacono están en el texto. Estos individuos emanan de la comunidad y es la propia comunidad la que debe designarlos (ej. Hch. 14:23. Revisando el griego encontramos que la palabrita cheirotoneo no es imponer las manos –como me dijeron algunas veces en la iglesia-, sino levantarlas como en una votación), por lo que ellos son miembros de la iglesia (no designados desde afuera, como se estila tanto ahora). Deben existir. Quizá no con esos nombres, quizá no de manera explícita, pero deben estar.

Todo parte del sacerdocio de todos los creyentes y, basado en ese sacerdocio, de los textos paulinos que hablan de una incipiente jerarquía. Entonces, ¿por qué insisto en la homogeneidad?

Creo que me darán la razón en el hecho de que si comparan a la iglesia tradicional con el modelo eclesiológico del Nuevo Testamento pues este último es radicalmente horizontal, ¿no creen? Si yo quiero tratar de restaurar un principio bíblico eclesiológico entonces debo pensar en cómo lo hago. Y les digo algo: NO NECESITO ENSEÑAR JERARQUÍA. ¡Eso ya se sabe muy bien! Todos están bien instruidos en ello. Lo que necesito enseñar para restaurar el espíritu del texto sagrado es homogeneidad, debo insistir con ella. Es como desaprender. Los procesos de cambio radical son duros y a veces requieren dar enseñanzas extremas para que, en los momentos intermedios, entreguemos lo correcto. ¿Entienden mi punto?

Todavía algunos en mi comunidad tienen el paradigma metido de la autoridad, piensan en pastores encorbatados, están convencidos que nunca seremos iglesia sino simplemente un grupo de amigos que se reúne para hablar de la Biblia. Por ello hay que insistir en la homogeneidad. Hay que insistir con lo ontológico (el pastor no es mas que la comunidad) pero también con lo práctico. Yo no creo en que todo deba ser plano. No es bíblico y concuerdo con ello. Pero hay un sistema que derribar en las mentes y en ese proceso hay que ir hacia el lado homogéneo. Es capital, es inevitable. Hay que martillar duro.

Y eso que no estoy hablando del servicio, de lavar los pies de los otros, de ser el menor de todos.

En ese proceso vendrán las calumnias, las muy serias acusaciones de "orgullo espiritual", de "sectarismo", de "liberalismo". Pero a pesar de eso soy conciente que debo estar abierto a la posibilidad de que Dios esté rompiendo un marco profundo en las iglesias de la Iglesia o, inclusive, está creando marcos completamente nuevos. Y creo que nos usa ahora. Y en el futuro usará a otros, quizá, para romper este marco que hacemos hoy. ¡¡Y que así sea!! ¡¡Es la vitalidad de la Iglesia de Cristo!! ¡¡De Su Iglesia!!

¿Horizontal o vertical? Horizontal, por supuesto.

16 comentarios:

Jorgix dijo...

No cabe duda, HORIZONTAL,
tanto que Jesús se hizo hombre y no usó su divinidad como cosa a que aferrarse sino que tomando forma de siervo habitó entre nosotros,
caminó entre nosotros, enseñándonos que hacer iglesias es una cosa que se practica y que no se predica desde un púlpito.
Hacer y vivir en comunidad no es otra cosa que despojarme de mi egoismo y ponerme al servicio del otro, ¿cuánto complicamos las cosas cuando pensamos que la iglesia es una empresa o un colegio o cualquier forma institucional con jerarquía?

en la realidad, el reino de Dios es para los sencillos de corazón que se alegran junto a su prójimo de la alegría de un nuevo día,
reconociendo que gracias a Dios tenemos la oportunidad de adorarle.

Gracias, Abel por este post fresco, que valen más que el medio centenar de conferencias que he ido en toda mi vida.

Un abrazo

Jorge

Abel dijo...

¡El pasaje kenótico! Para mí, uno de los más fundamentales textos en la Biblia completa. Y lo llenamos tanto de significado teológico (que lo tiene, por supuesto) que nos olvidamos del lado práctico, esto es, la aplicación en la vida comunitaria de la iglesia.

Gracias por tus palabras.

Abel.

Simón Sajer dijo...

Hola:
Creo que hay veces en las que uno se complica la vida, hasta no darse cuenta que la solución está en la punta de la nariz. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, que no tiene nada que ver con aquellas ramificaciones del catolicismo ni sus reformadores, tiene una organización sumamente sencilla, tal como Jesucristo la fundó. Tal vez si leyeras el Libro de Mormón, que es otro testamento de Jesucristo, te pueda aclarar todas esas dudas que manifiestas en este Post.
Hasta Pronto.

Simón Sajer

Abel dijo...

Simón:

Los no mormones pensamos que la revelación se terminó con el libro de Apocalipsis y que todo añadido adicional es inválido. Por ello consideramos que los tres libros escritos por José Smith (el libro de Mormón, Doctrinas y Pactos y La Perla de Gran Precio) no son inspirados. A pesar de ello, tengo el libro y lo he leído por partes. Tampoco creo que sea malo identificarse con alguna de las ramificaciones que la iglesia ha tenido a través de los siglos: es nuestro pasado, y no debemos renegar ni avergonzarnos de él a pesar que no sea el óptimo.

Yo enfoco el tema eclesiológico, y te hago una pregunta porque no sé mucho de la iglesia mormona: ¿No tienen un presidente-profeta? ¿un consejo? ¿No tienen diáconos, maestros, presbíteros, obispos (para los barrios), elders, patriarcas, setentas, y apóstoles? ¿es eso simple? Pregunto porque desconozco, quizá puedas ayudarme a aclarar mis dudas.

Gracias por tu visita.

Saludos,


Abel.

George dijo...

Un poco también, el enemigo viene de cómo vemos las cosas, por ejemplo, en mi antiguo barrio tenía un amigo evangelista que solía invitarnos a sus reuniones (¿culto?), pienso que nadie iba porque, a mi parecer, la idea era esta: entras tu y sales no siendo tu, como si la iglesia (evangélica) te iría a arrancar el alma para sustituirla por otra, aunque el mensaje era de salvación, yo personalmente no lo sentía de esa manera, hasta ahora te diré.

Eso por el lado de los evangelistas. Por el de los cristianos (no sé si utilizo bien los términos), recuerdo mi primera comunión (si, yo hice primera comunión), siempre con la sensación de no pertenecer ninguna religión, es decir, eran clases que no entendía, que me aburrían y que eran una obligación, algo impuesto

Lo que dices sobre el reino de dios, me sorprende porque creo que es lo único que aprendí por aquellos tiempos resultado de una canción que ahora no recuerdo al detalle “dios están en todas partes y también en tu corazón”.

Ahora, entiendo que utilizas el término homogeneidad distinto al de igualdad, es un diferencia sutil pero pienso que muy importante, no todos somos iguales; igualdad supone que representamos las mismas características y cualidades, casi como objetos de laboratorio.

Jaja, ya no me extiendo más, creo que caeré en un círculo de ideas (como otras veces)

Abel dijo...

George:

Es parcialmente verdad lo primero que dices. El encuentro con Dios te transforma. Es... como enamorarte, ya no eres el mismo luego de que tu corazón está lleno de amor. ¿Cómo ser el mismo ante un encuentro con el creador? El problema es que a veces el encuentro con Dios tiene un añadido particular: el molde a un carácter específico. O sea, yo sé que la Biblia habla de "negar el yo" y "ser como Cristo" pero creo que eso está lejos de vestirse igual, hablar igual, hacer lo mismo, no tomar, no bailar o cosas similares.

Y del reino de Dios, pues escribí lo que escribí porque hay abundantes iglesias que dicen que la "salvación" sólo será dada si eres miembro de la misma. Hasta el Concilio Vaticano II, los católicos tenían esa opinión (la tiene Beledicto XVI), muchos evangélicos igualmente. Pero en verdad el Reino de Dios es más grande de nuestras propias fronteras, trasciende nuestros conflictos y divisiones. Y que bien que sea así.

Y no sigo porque también caeré en otro círculo de ideas.

Saludos,

Abraham Miranda dijo...

Creo muy firmemente que cuando Dios se manifestó entre los hombres de la mayor y extraordinaria forma, lo hizo en forma de hombre y se relaciono con ellos primero como hombre y vemos las muchas veces en como que les serbia a ellos, el escenario y el tiempo que escogió nos muestra como los modelos político y religioso son confrontados en toda su estructura y propósito, mostrándonos su carente sentido y razón para con la vida y nos dice el reino de los cielos se a acercado, no permitiendo más señoríos de hombres sobre hombres, ni más sacerdocio humano entre Dios y el hombre, sin embargo como el perro vuelve a su vomito, así insistentemente los hombres vuelven a los mismo y quieren obligar a otros a esta inmundicia una y otra ves.
El Señor Jesucristo mando que predicar el Evangelio del Reino (reflexionemos en todo lo que esto involucra), la comunidad del Reino que Cristo instauro en nosotros y con nosotros, este Evangelio y no otro, impartiendo a cada hijo diversos dones para el ministerio, con la misma característica de la semejanza en la trinidad, con un rol diferente pero siempre el mismo Dios y esto es igual en los hijos, diferentes ministerios, diferentes roles, funcionando cada uno de forma diferente pero al fin y al cabo siendo todos iguales, con los mismos derechos de hijos, con la misma comunión la misma unción de parte de él, con la misma necesidad de ser ministrados los unos por los otros en la comunidad de los iguales.

Profeballa dijo...

Un abrazo en la diferencia y en el desacuerdo!! Felices pascuas de REsurrección hermano!! lo he linkeado en mi nuevo blog...

la verdad es que este tema a veces me hace mucho que pensar pero sigo acá en la Iglesia Católica muy feliz...

saludos

Abel dijo...

Abraham:

De acuerdo en esencia con tus postulados, aunque tengo una pregunta que se me hace difícil responder: ¿Tú crees que la iglesia hubiese perdurado en el tiempo sin el desarrollo de una organización compleja? Tanto fue eso que hasta la mitad del siglo XIX el poder político y el religioso no fueron vistos como antagónicos (ej. el Estado Pontificio que ocupaba la mitad de Italia). ¿Hubiera sobrevivido la iglesia de esa manera?

Lo digo con el afan de construir, porque, como tú sabes, estoy de acuerdo con los modelos de igualdad ontológica entre los creyentes, pero al mismo tiempo parecería que hubo cierta utilidad de los modelos "verticales" para la supervivencia de la iglesia en tiempos históricos determinados. Dime, ¿las ideas que mencionas hubieran funcionado en, no sé, 1400, antes del Renacimiento?. Cada época aportó su grano de arena a la iglesia. ¿es el tiempo de quitar esos granos?

Hoy hay gente feliz en el "vómito", gente que encuentra a Dios, que le sirve a plenitud, que ha encontrado el sentido del reino de Dios en la tierra. También pienso que hay gente atrapada en prisiones religiosas. Yo pienso en otros modelos que creo que pueden ser más relevantes en nuestro tiempo, por supuesto, pero también en el otro lado está Dios, actuando. En el catolicismo está (a pesar del verticalismo), en el protestantismo, en el evangelicalismo, en el pentecostalismo, y en los otros items de las clasificaciones.

Sigamos pensando. Muchas gracias por tu comentario.

Abel.

PD: ¿Nos vemos el jueves?

Abel dijo...

Profeballa:

¡Un saludo para ti también! Uno debe estar en donde Dios lo ha llamado, y si tu sitio es la Iglesia Católica, pues ¡amén!

Gracias por el link a tu nuevo blog. Haré lo mismo por aquí.

Saludos,

JORGE dijo...

Felices Pascuas.

Seamos testigos de la resurrección del Señor,

Gracias y bendiciones

Abraham Miranda dijo...

Es sorprendente ver como la Iglesia ha sobrevivido a través de toda la historia desde las persecuciones del imperio Romano y diversas persecuciones e invasiones de los imperios que se levantaron, incluso a la Roma papal y su brutal persecución sobre pueblos y pequeñas comunidades desde un siglo antes de Lutero. Más cerca a nosotros por ejemplo; la Iglesia a tenido que sobrevivir en medio del comunismo Soviético y la cortina de hierro, o como también en China, con una Iglesia Clandestina pero con un crecimiento extraordinario, sin embargo creo que el punto es que la Iglesia como la podemos ver entre nosotros a sobrevivido aún a sus captores históricos de turno, que envés del mensaje del reino han antepuesto toda aquella enseñanza de algunos “más santos o especiales” que otros, que les da a unos cuantos el derecho a regir al pueblo de Dios. Se que no podemos cambiar la historia pero los cambios en la historia nos enseñan que debemos seguir cambiando y no detenernos, no dejarnos atrapar.
La gente esta buscando a Dios y en medio de su experiencia con él por un corazón noble es echa cautiva y vuelta a esta inmundicia, en la cual su fe debe sobrevivir, muchos solo se adaptan en esta “forma de fe” y religión, y no hay tanta gente feliz. Durante los años que serví en el cuidado de la consolidación “de resultados” e integración, lo he tenido que ver y conocer que es extraordinario el gran numero de gente que se aleja de las iglesias “solo cuentan los que se quedan” la Iglesia cada ves necesita de más programas para tratar con su gente, más que con los nuevos, sino con los que ya tiene ¿Por qué están tan enfermos, no basta "la palabra"?
Hoy más que nunca necesitamos de organización, pero que esta sirva a los demás y no para que los demás sirvan a la fama y fortuna de unos cuantos.

Abel dijo...

Jorge:

Gracias por tu saludo.

Saludos,

Abel dijo...

Abraham:

Es frustrante el tema de la gente que se va de la iglesia (y no hay estadísticas al respecto, sólo de los que entran). Las iglesias están tan concentradas en crecer y crecer, en el evangelismo y el engorde, que el tema de la madurez cristiana es dejado de lado. Y la organización se orienta hacia ese crecimiento absolutamente inorgánico. ¡Terrible! La palabra, como dices, no basta, hay demasiada enfermedad.

Recuerda que tú y yo pensamos parecido con respecto a la iglesia tradicional. Tiene muchos defectos, eso sí, no encajo en su modelo, también, pero reconozco que a pesar de todos los defectos Dios obra allí, pero como dije en mi post, eso "no me hace ciego".

Yo creo que sin organización avanzada (léase, iglesia nacional en tiempos romanos) la iglesia no hubiera sobrevivido. Quizá muerta por la amenaza bárbara (fue un obispo de Roma el que detuvo la amenaza ostrogoda en la ciudad eterna) o por el sectarismo virulento (sin ornanización, jamás hubieran habido concilios, esos que definieron nuestro canon y nuestros principales credos). La organización nos preservó por cientos de años.

Pero ahora... creo que estamos en tiempos en que organizaciones más sencillas pueden prosperar con éxito y sostenibles en el tiempo. Las moles del pasado, útiles antes, ya no son tan eficaces en los tiempos digitales, las cosas deben cambiar.

Por eso soñamos con una iglesia distinta, ¿no?

Muchos saludos,

Jesús dijo...

Saludos

Primero agradecerte tu bella disertación. Veo que no dejas de luchar, pero eso es bueno, vale la pena hacerlo y seguir así.

Mira, eso de la jerarquía a mi no me gusta, aunque no dejo de leer los textos bíblicos que nos hablan de ellas. Como Pastor que soy de una Comunidad insisto y enseño que cada uno tiene su función en medio de la comunidad. Sí, todos somos iguales, caminamos juntos, pero cada uno tiene diferentes funciones en el cuerpo.

¿El mayor enemigo que tiene la iglesia para llevar a cabo el mensaje evangeĺico? Buena pregunta. Aquí en mi contexto puedo decirte que es no tener un correcto entendimiento de lo que es ser cristiano. Para muchos ser cristiano es estar fuera del "mundo", vivir en un pedazo de cielo que es el "templo santo". Y por otro lado, tener un cristianismo fuera de contexto, es decir, fuera de nuestra realidad social.Esa es nuestra herencia evangélica en México. Todo esto ha desembocado en un cristianismo muy fundamental entre nuestras iglesias evangélicas.

Algo que hemos trabajado en la vida de la iglesia es la vida en común. Podemos tener mucha teología, muchas actividades pero si no tenemos amor los unos a los otros entonces algo anda mal.

Como Pastor he tratado de ser iguales a ellos (¡¡¡¡Porque los soy!!!). Un dato, hace 13 años comenzamos la nueva iglesia y tomé una decisión: No más corbata!!! ¡¡¡Aleluya, soy libre!!! Y no te imaginas como ha cambiado eso en la visión de la gente que poco a poco se ha añadido a nuestra Comunidad, para muchos eso ha sido un factor para estar aqui. Les ha gustado. Hemos aprendido, con este tipo de detalles que todos somos iguales. Tenemos líderes y enseñamos obediencia a ellos, pero no una obediencia a ciegas, el diálogo con ellos es importante.

Solo ha sido un comentario y un testimonio amigo.

En Él

Jesús Vera

Abel dijo...

Jesús:

Gracias por tus palabras. Me agrada que comentes porque te percibo como un pastor sincero, amante de la Palabra de Dios y entregado a su comunidad.

Estoy de acuerdo con los puntos que mencionas en cuanto a cuál es el principal enemigo del cristianismo. Esas dos cosas son absolutamente negativas y han contribuido a que la gente fuera de las iglesias evangélicas piensen que somos de cierta forma, ¡cuando no es así!

Bueno, es un deseo eso del "no es así". Lamentablemente muchos hermanos hacen un esfuerzo real por aislarse y no participar de las realidades sociales, y están muy contentos de hacerlo. Es muy negativo a mi entender...

Y sobre eso de la lucha... pues sí, la lucha está allí como siempre, y es lo que me motiva permanentemente a seguir. Dudar, pensar, tratar de resolver, encontrar respuestas, crear, aprender, desaprender, todo dentro de esa lucha.

Gracias de nuevo por tu comentario.

Muchos saludos,