jueves, 3 de agosto de 2006

El crecimiento neoplásico o la perspectiva de la masividad

Aunque lo nieguen tratando de espiritualizar el asunto, en la práctica y a la hora de comparar el trabajo realizado, la principal medida de éxito de un pastor es el crecimiento numérico de la iglesia o grupo que dirige. La mayoría de ellos sueña con hacer un evento o seguir un programa en el que puedan triplicar la membresía, pareciéndose todo al rating televisivo: los animadores de programas dicen que no les importa de la boca para afuera, pero en verdad mueren por él. Esto es así porque existe una tendencia natural de la iglesia al incremento poblacional sostenido, vigoroso y constante teniendo su máxima exposición en ese extraño híbrido teológico-mercadotécnico llamado iglecrecimiento

Muchas veces esto se hace de forma irresponsable. Se busca llenar las iglesias de nuevos convertidos sin un soporte eficiente de líderes que permita a los neófitos crecer en la fe y conocer más de las verdades que la Biblia contiene. Nos interesa más las manos levantadas en un culto o la gente que asistió a un evento que el trabajo que implica atenderlos a todos. ¿Y cuántos se quedaron realmente? Claro está que a la hora de anunciar que somos el 15% de la población peruana –lo acaba de decir el Embajador de los Estados Unidos en el Te Deum evangélico que se hizo en la Alianza Cristiana y Misionera de Pueblo Libre y que quizá se aproxime a la verdad-, esbozaremos nuestra mejor sonrisa e inflaremos el pecho. ¿Cuánto costó hacer todo eso? ¿Qué pasa con todos aquellos cristianos que llegaron antes y se ven abandonados porque estamos priorizando la conversión de nuevos creyentes? ¿Es este acaso el costo de la expansión, el dejar a los que tienen algunos años a la deriva de su propio impulso? ¿Que lleguen a pensar que su iglesia no lo es más por la desmotivación?

Lo digo por el tema orgánico porque todo crecimiento no es bueno. Puede ser una neoplasia o también obesidad. Puede ser inclusive sólo flatulencia, o gula. Y digo, sin ambages, que con frecuencia hemos pensado, a lo Macchiavello, que el fin justifica los medios. Qué importa si no tengo la capacidad de recibir a doscientos convertidos, eso no importa, Dios proveerá todo. ¿Tienen que crecer en la fe, tengo que atenderlos pastoralmente y no tengo recursos? No interesa, lo importante es engordar, el Espíritu Santo se encarga del resto. ¿Qué motiva ese crecimiento? ¿Podría ser el orgullo del pastor? ¿Captar fondos para alguna cosa en especial, no necesariamente enriquecimiento del clero, sino más bien con matiz sacrosanto, como construir un templo, iniciar una misión en otro país, o fundar nuevas iglesias?

Flatulencia, gula, orgullo, resultados. “La Biblia puede sostener eso”, dicen. Quizá el versículo principal es Mateo 28:19, la Gran Comisión. Se asume que este último pasaje es una prescripción para ser obedecida, por ello la misión se define como el cumplimiento de un mandato que Cristo dio a sus discípulos que tiene que ver ante todo con la predicación del evangelio a todas las naciones de la tierra. Por lo tanto, si me ordenan hacer discípulos, entonces el crecimiento es la señal directa del buen desempeño. Tan simple como la tabla del uno.

Por todos estos años se ha visto a la evangelización de forma intensiva considerando al receptor del mensaje como parte de una multitud enorme y necesitada, lo que podríamos llamar como una “perspectiva de la masividad”. Probablemente tenga que ver con el término “a todas las naciones” y con la cosmovisión cristiana de perspectiva dual que hace una distinción entre los que se salvan por su decisión personal e individual, y la gran masa de perdidos que forman una unidad esencial: sea donde estén y hagan lo que hagan desde el punto de vista religioso irán al infierno. Por ello la estrategia de los colosales eventos en estadios, grandiosas campañas, conciertos que llenen el más grande coliseo de la ciudad, congresos enormes. Tú no eres Juan Pérez –un individuo con un nombre y una historia-, eres uno de los 500 pecadores convertidos en la campaña del evangelista de moda en el Estadio Nacional. Nada más que eso.

Esta misión de tipo masivo es vinculada directamente con la Gran Comisión, pero, ¿era la intención del autor del evangelio en realidad? ¿Qué quiso decir en verdad Mateo cuando citó esa frase?

Bosch (1) nos hace notar recién que a partir de 1940 se empezó a considerar a Mateo 28:19 desde el punto de vista misionero. En la actualidad la erudición está de acuerdo en que el contenido de todo el Evangelio apunta hacia estos versículos finales, antes no, aunque nos parezca extraño. Por ello, existe la necesidad de cuestionar la forma del uso de la Gran Comisión como base bíblica para la misión, sobre todo aquella de tipo masivo. Por ello, para la comprensión del pasaje bíblico necesitamos indagar en la idea que el autor de este evangelio tenía de sí mismo y de su comunidad y, a partir de allí, aventurar algunas deducciones respecto a su modelo misionero.

De acuerdo a los investigadores actuales, se presume que Mateo perteneció a una comunidad judio-cristiana que huyó de Judea antes de la guerra del 70 d.C para establecerse en una región mayormente gentil. Estos cristianos todavía participaban en la vida religiosa hebrea ya que aún no se entendían como un cuerpo separado de los judíos. Sin embargo, con la destrucción del templo de Jerusalén todo cambió ya que este evento provocó el divorcio entre el cristianismo y la sinagoga.

Aparentemente este momento final de ruptura absoluta con la sinagoga aún no había llegado cuando Mateo escribió su Evangelio. La comunidad aún defendía su derecho de ser vista como el verdadero Israel pero afrontaba una crisis sin precedentes en cuanto a la definición de su identidad” (2). Esta es la clave del evangelio completo ya que es el contexto en el que el autor escribe, lleno de preguntas y de definiciones. “A esta comunidad escribe Mateo: una comunidad aislada de sus raíces, con su identidad judía sacudida brutalmente, dividida en su interior sobre la cuestión de sus prioridades, carente de orientación frente a problemas totalmente desconocidos” (3). A pesar de las distintas tendencias dentro de la comunidad, que iban desde el legalismo extremo basado en la Ley al espíritu como agente de milagros, Mateo no maquilla las diferencias sino que va más allá, preparando de esta forma el camino para la reconciliación, el perdón y el amor mutuo dentro de su comunidad.

Mateo, al parecer, plantea como única manera de salir de la confusión y conflicto que los divide la idea de unir esfuerzos para emprender una misión entre los gentiles con los que conviven. Esto último es revelador ya que, aunque es cierto que el Evangelio confluye hacia la Gran Comisión, no es de la forma en que lo pensamos ahora. La convergencia es más sutil pero reveladora: Mateo quiere mostrarle a su comunidad en crisis una visión nueva que consiste en dejar de estar encerrados en sí mismos y en el judaísmo, para ver el amplio horizonte de la gentilidad como campo de misión y de identidad.

Mateo no quiere hablar de masa, simplemente desea que sus lectores cambien su mirada, desde dentro hacia fuera. “Ir a todas las naciones” no es un llamado de multitudes: es el reto a para un grupo de gente acostumbrada a implosionar constantemente. Por lo tanto, la Gran Comisión no nos da pautas sobre el cómo hacer misión, sino simplemente sobre el dónde: más allá de nosotros mismos. No puedo usar como base de mi metodología multitudinaria a la gran comisión porque el sustento de la forma no está allí.

Hemos creído que la Gran Comisión nos dice cómo hacer (perspectiva de la masividad) pero en verdad sólo nos dice a dónde mirar con la misión. ¿Cómo hacerlo entonces? Evidentemente hay que buscar en otra parte. Por ahora sólo queda decir que es otro evangelista el que nos da una propuesta interesante cuando nos describe la acción de Jesús con la mujer samaritana (Jn. 4) pero eso será motivo de una próxima reflexión.

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(1) Bosch, David. “Misión en Transformación: Cambio de paradigma en la teología de la misión”. Libros Desafío: Grand Rapids, Michigan. 2000. Pag. 82-83. Las ideas posteriores provienen de este autor.
(2) Ibid. Pag. 86
(3) Ibidem.

10 comentarios:

Alexander Rodríguez dijo...

Abel,

¡Excelente tratamiento de este tema! Me gustó mucho el enfoque en la relevancia de Mat 28:19 a los Cristianos del primer siglo. También me pareció certera tu observación sobre los efectos negativos de la mala aplicación de este mandamiento.

Me gustaría aportar otra pieza que quizás te sea útil para expandir este tema. Muchos eruditos rara vez prestan atención a lo que opinaba el apóstol Pablo precisamente hablando sobre el tema de "ir a todas las naciones" (o "por todo el mundo", como lo expresa Marcos 16:15).

Aparentemente, Pablo consideraba esta "gran comisión" como cumplida o al punto de cumplirse durante el primer siglo, cuando declaró lo siguiente:

Col 1:4 Habiendo oído vuestra fe en Cristo Jesús, y el amor que tenéis á todos los santos,
Col 1:5 A causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual habéis oído ya por la palabra verdadera del evangelio:
Col 1:6 El cual ha llegado hasta vosotros, como por todo el mundo; y fructifica y crece, como también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad,
[...]
Col 1:23 Si empero permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído; el cual es predicado á toda criatura que está debajo del cielo; del cual yo Pablo soy hecho ministro.

Rom 1:8 Primeramente, doy gracias á mi Dios por Jesucristo acerca de todos vosotros, de que vuestra fe es predicada en todo el mundo.

Rom 10:17 Luego la fe es por el oir; y el oir por la palabra de Dios.
Rom 10:18 Mas digo: ¿No han oído? Antes bien, Por toda la tierra ha salido la fama de ellos, Y hasta los cabos de la redondez de la tierra las palabras de ellos.

Rom 16:25 Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, segun la revelación del misterio encubierto desde tiempos eternos,
Rom 16:26 Mas manifestado ahora, y por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, declarado á todas las gentes para que obedezcan á la fe;


Por esta y varias otras razones, hoy día luce mucho más importante la comisión de discipular que la de simplemente gritar fuerte, como tú bien lo insinúas.

Paz y gozo en Su reposo,

A&R

P.D.: ¿Qué te parecería hablar sobre este fenómeno para el podcast Santa Suburbia? Creo que el tema es sumamente relevante y me parece que le interesaría a muchos.

Abel dijo...

Tomo nota de los versículos que has colocado para continuar la reflexión. En verdad me ayudan mucho.

De acuerdo con conversar. Por ahora estoy de viaje pero cuando regrese a mi computadora pondremos las cosas a andar.

Muchos saludos desde Lima.

Alexander Rodríguez dijo...

Bueno ya, tú me avisas.

Bendecido eres,

A&R

El Ciberpastor dijo...

Abel
Me parece que tu forma de ver es un poco parcializada, lo más facil del mundo es criticar a las iglesias grandes y sus métodos para alcanzar gente.
Pero en fin, cuando uno es joven piensa que descubrio la pólvora y que todo lo anterior fue malo.
Piensan como Gonzales Prada "Los viejos a la tumba y los jóvenes a la obra".
Dices que Boch escribió que recienen 1940 se tomó Mateo 28:19 con un énfasis para alcanzar el mundo, pero ¿no sabias que el siglo XIX fue llamado el siglo de las misiones? ¿Y que me dices del esfuerzo de Wesley y su movimiento para alcanzar el mundo?
La iglesia siempre ha tenido un énfasis por alcanzar el mundo, el esfuerzo misionero de Pablo lo dice.
El énfasis principal de la iglesia es alcanzar al mundo.
El pasaje paralelo de Mateo 8:19 es Marcos 16:17-18 "Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura."
Y en Hechos 1:8 dice que las últimas palabras de Jesús fueron: "Y recibireis poder para ser mis testigos en Jerusalen, Judea y Samaria y hasta lo último de la tierra."
Es cierto que el discípulado es importante, pero la evangelización tambien.
Como decimos en el Perú: ¡No te pases!
Si no te gustan las iglesias grandes, anda a una pequeña.
Si no te gusta evangelizar, discipula.
Pero no critiques a los que lo hacen.

El Ciberpastor

http://elciberpastor.blogspot.com

Abel dijo...

En los seminarios, el "cuco" (peruanismo que tú debes conocer muy bien porque somos compatriotas y además es algo antiguo, ya usado por mi padre en los cincuentas cuando era adolescente) suele ser el griego, pero mucho más la hermenéutica. Por ello la pobreza argumentativa en púlpitos, clases y demás porque a nadie le gusta, es demasiado trabajo, requiere una cabeza muy ordenada, y al final muchos confunden todo lo que dice la Escritura.

Digo lo anterior por lo siguente: ¿Recuerdas el concepto de los círculos contextuales concéntricos? El contexto del versículo, del pasaje, del libro, del autor, del testamento, de la Biblia. Bosch hace un análisis al nivel del libro, sólo Mateo, lo cual es lo hermenéuticamente correcto. Por ello, para el análisis tal como está, el uso de los otros pasajes no es adecuado. Recuerda: queremos saber lo que dijo el autor original, es el fin ulterior. Luego vienen los enlaces.

Hace poco hablaban de la poca calidad de lectura de los peruanos. Me da la impresión que eso está pasando aquí, porque NO HE DICHO QUE NO SE PREDICABA ANTES DE 1940 SINO QUE NO SE USABA A LA GRAN COMISIÓN COMO BASE FUNDAMENTAL DE ESTA PREDICACIÓN. La mala lectura trae malentendidos lamentables, pero en esta ocasión vale la pena la aclaración. La gran comisión es un cambio de visión, es eso, es la base del argumento, no discuto la obra misionera en sí ni la niego.

¿Evangelismo o discipulado? Las dos cosas, por supuesto, pero en equilibrio. Mi "cantidad" de evangelismo debe de estar de acuerdo a mi "capacidad instalada" de discipulado. ¿De qué sirve que se "conviertan" 100 si sólo tengo gente para discipular a 20? ¡Irresponsable! ¡Realmente irresponsable!

La crítica es buena cuando estás subido en el barco remando. Y yo lo estoy, como tú, trabajando por la misión de Dios. Por eso digo lo que creo que está mal. ¿Por qué el miedo a la autocrítica?????? ¿Por qué los evangélicos tenemos que hacernos los perfectos ante el mundo?

Dios te bendiga en todo lo que hagas,

Abel.

Daniel dijo...

Acabo de conocer tu espacio. Muy bueno.

Sobre este post:
Tu planteo es inteligente y osado.
Comparto tu perspectiva.

¡Bendiciones!
Desde Buenos Aires, Argentina

Carolina dijo...

Creo que los grandes "avances" en cuanto a expansión del cristianismo no están evidenciados por las mega-iglesias o los números que crecen en las encuestas de población de nuestros países; es cierto que nuestra sociedad parece absorver en sus valores una crisitandad a medias que se permite el sorbo al plato de lentejas. Creo que las mayores lecciones están en la micro esfera, en lo que no es tan visible. Pienso en el gran crecimiento de las iglesias subterráneas en países como China, Marruecos, Mauritania. Ahí se agotan las estrategias que se encuentran en anaqueles de librerías cristianas. Ahí habrá que mirar... quiero creer que es otra lógica muy distinta, que hay fermento activo de un mensaje vivo.
Saludos

Anónimo dijo...

Todo el asunto es por demás interesante. Se podrían escribir volúmenes enteros. No estoy en total desacuerdo con los "nuevos" métodos de crecimiento; pero sí me preocupan los siguientes aspectos:
*Hace algunos años, era normal que el Pastor conociera a todos sus miembros. Ahora por el fenómeno del crecimiento no puede visitarlos a todos, menos conocerlos personalmente, menos aún tratar con ellos ciertos problemas íntimos.
*Veo con cierto dolor como los miembros más ancianos de las iglesias están siendo relegados. Durante años se les enseñó un estilo de vida, de vestir, de comportarse, de adorar. Ahora repentinamente se les dice que todo eso es pasado y que estaban equivocados. He podido mirar sus caras de desconcierto en muchas oportunidades. Me duele pensar que sean para nosotros "feligresía chatarra", o algo por el estilo.
Pienso que el debate es útil, pero en algo no admito discusión: me gusta que me llamen por mi nombre y no como "uno de los que se congrega en el primer turno de la Escuela Dominical".

Sergio dijo...

La iglesia de Jesus es esencialmente una comunidad misionera. Las palabras del Señor resucitado "Vayan", "ponganse en camino", la invitan a salir constantemente de si misma, de sus problemas y preocupaciones domesticas.
Me parece que cumplir con la comisión dada en Mateo 28, se da, donde nos toque. Ya sea en el final de La China, o en la retaguardia... la aparente inutilidad de la oración del que se queda apoyando.

Abel dijo...

Sí, la Gran Comisión da un toque especial, pero recordando que nos ayuda a plantar la mirada allá afuera, fuera de nuestro ambiente. La forma hay que encontrarla en otro lado.