lunes, 23 de agosto de 2010

Marcando hitos

Un amigo, el sábado en la reunión de la Fraternidad Teológica Latinoamericana del núcleo Lima, me dijo que este blog se había convertido en algo muy personal. La larga secuencia de posts llamada "Dejados atrás" daba esa apariencia: el predominio de lo íntimo sobre lo reflexivo, de los sentimientos tocados por tristes experiencias sobre lo teológico. No puedo negarlo. Era el momento de hacerlo. Debía marcar una separación, una frontera entre el antes y el después. Lo que dejaba atrás no era cualquier cosa. Un impulso me llevaba a el reto de escribir sobre lo que estaba abandonando, convirtiéndose -sin querer- en un libro, el cual veremos si se publica. Digitalmente, al menos, sí se hará. En papel, lo dirán las circunstancias.


Acabado ese proceso, finalizadas las despedidas, espero retomar el blog mejor que antes. En esta etapa, tras los cinco primeros años del blog, espero poder escribir al menos un post a la semana sobre los temas que más me interesan respecto a aspectos teológicos, aunque de vez en cuando se me escapen cosas personales (quizá la política adorne esta página a veces ya que tenemos en Perú elecciones municipales en poco tiempo y presidenciales el próximo año). Postmodernismo e iglesia emergente, eclesiología, la naturaleza de Dios (con énfasis en la soberanía de Dios y la libertad), relaciones entre economía y Biblia, ética cristiana, misiología, Biblia, y mis conflictos-rollos con mi cristianismo y mi fe deben dominar la escena, aunque nunca se descartan nuevos temas que puedan interesarme. Eso es lo bueno de los blogs: son absolutamente flexibles, se puede escribir sobre lo que a uno se le venga la gana.

Hay abundantes cosas sobre las cuales pensar. Mucho que debe ser puesto en orden. Enemigos contra los cuales combatir, aunque las esperanzas de victoria no sean abundantes. Por todo ello, este blog aún tendrá vida. Larga, espero.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Abel, aunque ciertamente tus narraciones ¡tan del corazón! parecen "catarsis personales", yo las veo como serias denuncias, y son muy válidas para mí, valientes además, noté muy pocos comentarios al final, es que es muy difícil el tema pues parece contraponerse a un -mal entendido- amor cristiano, dificil sobre todo para los que ponemos cara a tus narraciones pues conocemos a los protagonistas, es muy dificil, cuesta. Pero ¡mucho más dificil! y duro es la cantidad de cristianos "cristianoides" que se levantan en congregaciones enfermas de corte "queremos hacernos de un nombre" es decir mas "Nimrod" que Abraham. Que El señor te bendiga y te muestre sus propósitos claramente. Este tipo de iglesia no pográ resistir el embate del reino de las tinieblas. Que Dios nos bendiga y que seamos siempre conscientes que ÉL es por nosotros. Carolina.

George dijo...

un libro !!
qué chévere
creo que digitalmente es mucho más sencillo hacerlo
felicidades y suerte !!

Abel García García dijo...

Es verdad, Carolina: esta secuencia tuvo mucho de catarsis, pero también de deseo, de anhelo de una iglesia que abandone sus taras y quiera ser mejor para Cristo. Soy pesimista, te soy sincero, creo que las cosas se irán haciendo peor, pero quizá en algún momento las cosas explotarán, y allí seguro que vendrá la paz, los nuevos cimientos de una iglesia que realmente siga los pasos del Maestro, una iglesia que prevalezca sobre las tinieblas.

Gracias por tu comentario,

Un saludo.

Abel García García dijo...

Pues sí, George, un libro. Lo más probable es que sea digital. Más simple, más barato.

Saludos,

veldugo01 dijo...

Bro!! Creo que no debes disculparte por lo que escribiste, ¿qué mejor teología que una experiencia vivida? Para mi tus reflexiones fueron más que personales, trascienden y dan voz a muchas cosas que ndie se atreve a decir...
Pa lante!
Fausto

Abel García García dijo...

Gracias por los ánimos. Pa'lante, como bien dices.

Espero mandarte pronto lo de los hijos de pastores. Tengo por ahí un par de ideas...

Abel García García dijo...

Eso del post semanal no ha sido más que una ilusión... quizá cuando acabe la maestría las cosas cambien

Dario Mazuera dijo...

Aún no sé si me permite llamarlo hermano, pero por lo que vengo leyendo en su blog y por lo que alcanzo a percibir, Ud. es mi hermano en Cristo. La forma en que abre su corazón en lo que dice, me atrae. Acabo de descargar el libro en pdf, por lo cual le agradezco; y espero encontrar en él muchas cosas con qué identificarme, sobre todo en su manera de ver a nuestro bendito Salvador. Gracias...


Abel García dijo...

Gracias por la lectura del libro. Siéntete libre de decirme cualquier opinión o comentario que tengas sobre él.

Un abrazo.