viernes, 7 de noviembre de 2008

¿Obamaniáticos?

Mi amigo Alexander Rodríguez y el pastor Ricardo Gondim han escrito sendos posts en sus blogs sobre la elección de Barack Obama a la presidencia de los Estados Unidos, cada uno con enfoques muy diferentes. La emoción es bastante grande, mundialmente reflejada y extraordinaria dado los antecedentes electorales norteamericanos, y escribir algo sobre eso es totalmente justificable. El acontecimiento es histórico, aunque a algunos no le parezca.

En el Perú hubo ciertas expectativas cuando salió elegido Alejandro Toledo Manrique como presidente el 2002, en su tercer intento por conseguir la presidencia. Racialmente andino, Toledo nació en Cabana, pequeña provincia arrinconada en los andes del departamento de Ancash, en una familia numerosa y pobre. Él supo explotar este detalle en su campaña, identificándose con las grandes masas de origen andino que son la mayoría en mi país. En cierto momento era extraño, porque se trató de demostrar que se iniciaba un proceso reinvindicatorio hacia lo indígena ya que nunca habíamos tenido un presidente cholo, nacido en un pueblito y que había vivido la pobreza. Siembre gobernaron al Perú las elites adineradas de origen racial blanco –o mestizos vinculados a ellos–. Toledo, además, era un símbolo de éxito: estudió su carrera profesional en Stanford, culminando sus estudios con un doctorado en educación. Estaba casado con una extranjera (como Belaúnde y Alan García, ex-presidentes peruanos): Eliane Karp, una temperamental mujer belga que no asumió el estereotipo clásico de las primeras damas latinoamericanas.

Pero al final no pasó nada. Toledo era más feliz embriagándose con tragos caros y yendo una vez cada quince días a Punta Sal, balneario al norte del Perú. Su identificación con el hombre del Perú profundo era superficial, porque para gobernar se alió con los mismos tecnócratas de siempre. Resultó que el cholo ya no era cholo: incluso, tenía un español con tantas faltas que en ocasiones se especulaba que pensaba en inglés, y que hacía mentalmente la traducción.

Diferente fue el caso boliviano. Evo no estudió en Estados Unidos ni estaba acostumbrado a la vida cómoda. Él, al contrario, sí era un indígena por nacimiento, formación y cosmovisión. Y también la elección fue histórica en Bolivia, donde era la primera vez que un indígena se hizo presidente de la nación. A pesar de sus defectos, el simple hecho de ser presidente nos arroja una especie de proceso reinvindicatorio de los excluídos tradicionales que se sintió fuertemente en el Perú con la candidatura de Ollanta Humala, casi elegido presidente en el Perú el 2006. Por supuesto que todo no es color de rosa, todo no es lo racial sino que hay muchos otros componentes, pero hay algo de eso, sí, definitivamente.

Pensando en todo lo anterior me encuentro con la victoria de Obama. Yo realmente pensé que no ganaría la elección interna demócrata porque consideraba a Hilary Clinton como inexpugnable. Me equivoqué. Pensé que perdería con McCain, esperando la manifestación del poder del Bible Belt. Volví a equivocarme, aunque debo decir a mi favor que la crisis financiera le hizo un poderoso favor a Obama. Sin ella, creo que McCain hubiera tenido muchas más posibilidades. Sin crisis sub-prime no habría obamanía.

¿Motivos de emoción? Creo que existen. La minoría negra ha sido marginada históricamente a través de los años en los Estados Unidos. Aún viven muchas personas que tienen el recuerdo de los baños para negros y baños para blancos, los asientos obligatorios para los blancos, iglesias para negros y para blancos o el Ku Klux Klan. Aunque ya no hay más segregación en Estados Unidos, la separación entre razas sigue siendo marcada, creando pequeñas sub-culturas, diferenciadas las unas de las otras. La lucha por la igualdad ha sido larga y lenta, llena de pequeños logros que han costado sudor, lágrimas y muertos como Martin Luther King. Si me centro sólo en estos aspectos, en el hecho racial, en lo que significa un presidente negro en los Estados Unidos, si vale el júbilo. Sí se justifica, sí se valida la celebración.
Por lo tanto: ¿Emocional? Pues bastante. Sólo espero que no pase lo de Toledo en el Perú.

Pero, ¿júbilo porque sea demócrata? No lo creo (bien nos ilustra Alex al respecto). ¿Jubilo porque arreglará la porquería que dejó Bush? No creo, porque Obama no es un superdotado ni más inteligente que los Clinton o John McCain. ¿Jubilo porque acabará la guerra? Pues lo dudo, ya que los demócratas también han estado en guerras. El júbilo es por lo que representa para el país un presidente de raza negra, una señal de que realmente se quiere una igualdad real para todos, no de mentira, no superficial, no de papel. Si se ve desde ese lado, entonces comparto la alegría de Ricardo Gondim.

¿Será el mundo mejor con Obama? Pues me gustaría creer que sí. Amén, espero que así sea.


Imagen: http://www.coxandforkum.com/archives/CARI.Obama.gif

11 comentarios:

Alexander Rodríguez dijo...

Bueno, mi hermano... Sería irracional debatir niveles de júbilo entre tú y yo. Ya dije en mi blog que celebro el rompimiento de una aparente tradición innecesaria (presidentes blancos), pero desde el punto de vista pragmático, le veo muy poco valor.

Ya han habido representantes negros en altos cargos en el gobierno (Colin Powell y Condoleeza Rice, dos ejemeplos recientes), o sea que esto era cuestión de tiempo. No creo que la resistencia era tan marcada como uno creería, si juzga esto como si aún hoy día estuviésemos en la década de los '60.

De hecho, el sobreénfasis en su raza creo que es detrimento para poner a un lado nuestras diferencias de una vez por todas. Piensa que por donde empieza el racismo es en otorgarle una característica especial y superior a una raza por sobre las demás. Piensa ahora en el desastre sociológico si Obama hace un buen trabajo, y la gente común empieza a atribuírle el éxito al hecho de que es negro, una reacción natural si se continúa haciendo este tipo de énfasis sobre su raza.

Yo me alegro mucho de que rompamos tradiciones. Como dije allí, yo espero que muchas otras mezclas raciales también lleguen a esa posición, y el fenómeno Obama pudiera ser la puerta para llegar ahí (aunque no necesariamente).

En fin, ya había dicho que entiendo esa razón... Pero aún, en mi humilde opinión, no amerita la euforia que estoy percibiendo... que no sé si lo estés percibiendo tú, al mismo nivel, desde allá.

Acá en mi oficina brindaron galletas con letras de victoria y la cara de Obama, y nadie se atrevía a comerse la porción que tenía su cara.

¿Me entiendes ahora? ;)

Saludos mi hermano,

A&R

Abel García García dijo...

Se percibe much alegría en ciertos estamentos aquí (es que la antipatía por Bush es bastante grande. Por fin se larga, dicen varios aquí). Alex, basta con leer algo de la prensa extranjera para notar un sobredimensionamiento de la situación. Yo, en lo personal, me siento feliz por la señal entregada a los Estados Unidos y el mundo en pos de la igualdad racial. Eso es fundamental. Abrirá puertas, como dices. Importantísimo que se haya dado. En mi país, por ejemplo, aún existen muchas discotecas que no dejan pasar a gente de rasgos indígenas, y muchos trabajos que sólo son para gente de clase alta. Entonces, lo de Obama da esperanzas que lo que sucede aquí pueda cambiar.

Pero más de eso, pues no lo creo. Estamos en política, ¿no? Así que seguramente en un año Obama saldrá a decir que se posterga la retirada de Irak y que se hace necesario aumentar las tropas, que la crisis no cede, que no se pueden eliminar algunas leyes republicanas nocivas a los intereses de las mayorías, que los impuestos, que el déficit... en fin.

Ojalá las esperanzas no se vean tan frustradas. Espero eso de verdad, aunque, tú sabes, es algo complicado.

Excelente tu reflexión sobre Obama.

Muchos saludos para ti.

Abel.

Gabriel dijo...

Querido Abel,

Comparto contigo la enorme dicha de haberme "equivocado" con Obama.

He seguido con mucha expectativa todo el proceso, desde los caucus hasta la histórica noche del 4 de noviembre. Por supuesto, el 20 de enero de 2009 no me lo pierdo (quisiera estar en Washington D.C., pero eso es algo muy poco probable).

Nosotros, latinoamericanos, sabemos de esperanzas frustradas y de grandes decepciones (la pasada década del '90 nos ha dejado a los argentinos una dolorosa lección). Aún así quiero creer, y apuesto a creer, que el mundo será mejor con Obama en la Casa Blanca.

Por eso digo amén a tu escrito. Que así sea.

Somos testigos de un momento maravilloso de la historia. Razón suficiente para celebrar.

Un abrazo,

Patricia dijo...

Muy bueno el artículo. Es realmente difícil hacer "futurología" sobre cómo le irá al nuevo presidente de USA; pero no tener que verle más la cara al tal Bush ya es motivo para celebrar.
Adhiero a los buenos deseos de que sea una buena presidencia y que cumpla lo que prometió respecto de retirar las tropas.
Saludos!

Abel García García dijo...

Gabriel:

Pues tienes toda la razón al mencionar lo experimentados que estamos los latinoamericanos con la decepción. Yo hablaba de Toledo, pero recuerdo cuando Fujimori fue elegido en 1990 con su lema "Honradez, tecnología y trabajo"... ¡Y fue el que permitió la mayor corrupción de la historia del país! Y lo peor es que allí sigue, tratando de mantenerse vigente políticamente desde la cárcel dorada en donde está.

Realmente espero que el mundo sea mejor con Obama y que la amenaza de decepción sea sólo una impresión. Que así sea, ¿no?

Muchos saludos,

Abel García García dijo...

Patricia:

Es verdad: sólo el imaginar que Bush se quedará tranquilito en su rancho de Texas ya es motivo para celebrar. 8 años han sido un tiempo demasiado largo. Que todo vaya mejor desde ahora.

Muchos saludos. Gracias por tu visita.

Brisa Nocturna. dijo...

Hola Abel.

Vivir estas elecciones de cerca fue emocionante,como escribi en mi blog. La gente esta esperanzada y bueno, nos estamos arriesgando a creer que las cosas cambiaran, y esperamos que asi sea. Se espera un alivio economico, se espera reforma migratoria, en fin, se esperan muchas cosas, veremos si Obama puede con todo y que sus intenciones no desaparezcan, ya que hay millones con sus esperanzas puestas en su gestion.Pero bueno,que Dios ponga su mano.
Muchos saludos.!

Abel García García dijo...

Brisa:

Leí tu post, un buen reflejo de lo que se vivía por allá.

¿Podrá Obama con todo? Una gran interrogante. ¿Se mantendrás sus buenas intenciones? Pues ojalá.

Saludos,

amor dijo...

comparto la alegría de que obama haya sido elegido presidente, y comparto la alegría por su raza, pero aparte de ese factor concreto su imagen era mucho más poderosa que la de mccain, una imagen de esperanza y de fuerza

y lo que temo que nunca sucederá es que alguien de las razas autóctonas del territorio de estados unidos llegue a presidente de ese país, pero sería bonito que pasara

Abel García García dijo...

Yo tampoco creo que alguna de las razas aborígenes tenga un presidente en el futuro. Son una minoría pequeñísima, y su impacto social es minúsculo en los Estados Unidos, ya que están más dedicados a salvaguardar su cultura de la presión de la modernidad. Pero, como dices, sería bonito que se diera en el futuro.

El Sacristán dijo...

Just a side note:

Don Fernando jamás estuvo casado con una extranjera. Su primera esposa, doña Carola Aubry era limeña de pura cepa (demasiado limeña, incluso, jeje...) y su segunda mujer, Violeta Correa, también era peruana.

Villanueva del Campo sí estuvo casado con una chilena.

Chau