sábado, 17 de diciembre de 2005

LA GLOBALIZACIÓN: ¡QUÉ FENÓMENO EXTRAÑO! (*)

(*) Oscar Ugarteche

La globalización: ¡Qué fenómeno extraño! Primero se habló de la globalización como un fenómeno esencialmente económico donde la homogeneización de políticas de mercado perfecto llevaría a crecimientos de los intercambios entre los países. Esto era el resultado de la crisis del fordismo y de lo que devino en llamar la escuela regulacionista como el posfordismo. Unas líneas de producción globalizadas, deslocalizadas y desterritorializadas serían su síntoma.

Visto desde Europa, Estados Unidos y Japón, así sería percibido; desde las economías en desarrollo la evidencia es que son líneas de producción relocalizadas en nuevos territorios donde no pagan impuestos a la renta o al valor agregado, o a ambos, o en las zonas francas o de producción especial, no pagan impuestos a nada, donde contratan mano de obra sin restricciones legales y sin estabilidad de ningún tipo, con esquemas flexibles, condiciones de trabajo y costos impensables en las economías mayores.

La teoría decía que se generaría más empleo y que eso sería la salida para las economías en desarrollo. Lo que se ve es que la migración ha crecido notablemente. Evidentemente, es más el desempleo que se crea con los cambios estructurales, que el nuevo empleo generado, y éste emigra.

En segundo lugar se abrieron las fronteras a los movimientos de capital y la resultante fue, triunfante, un auge de los flujos de capitales hacia los países en desarrollo entre 1991 y 1997. Luego vino el repliegue asiático y siete años más tarde allí seguimos. El debate sobre si la apertura era o no conveniente se estableció desde que Stiglitz dijo que era un contrasentido y hasta Williamson tuvo que decir que en el Consenso de Washington no se habla de libertad de movimiento de capitales, que esas son ideas de la Escuela de Chicago. Como fuere, son las políticas instaladas por el FMI, otrora agente político de la globalización, en todos los países donde pudieron (im) poner sus condiciones, cuando aún gozaba de credibilidad tanto de acreedores como de deudores.

Globalización y comunicaciones

En tercer lugar, el reconocimiento de la globalización de las comunicaciones mediante el Internet y la televisión de cable ha reunido y achicado al mundo. La información llega a través sobre todo de los noticieros estadounidenses (Fox News, CBS News, CNN) y británico (BBC) al resto del mundo tanto en inglés como en español. Al mismo tiempo, la comunicación interactiva por Internet ha servido para abaratar el costo de las comunicaciones telefónicas una vez que la tecnología de la fibra óptica y de la banda ancha hacen inmaterial el traslado de la voz. Hay más gente comunicada a precios más razonables y lo internacional, en esa medida, se ha democratizado después de haber pertenecido siempre a las elites.

La comunicación electrónica no es la única que se abarató con los cambios tecnológicos permitiéndole a esta globalización más movimiento de información. También el transporte masivo se abarató después de la desregulación de la industria aérea durante la década de los años 80. Se fabrican aviones más grandes y seguros, que contaminan menos y que son silenciosos a la par de que hay más gente volando de un lugar a otro. La cercanía hoy la pone el precio del boleto y no la distancia en kilómetros. Finalmente si de Lima a Miami (5 horas de vuelo) son 350 USD de Lima a Madrid cuesta lo mismo mandar carga aérea, la decisión de hacerlo se tomará por terceras razones. La distancia se expresa en el costo por milla aérea. A mayor frecuencia de ruta, menor costo unitario por kilo/milla transportado. Esto mismo se aplica al transporte de personas.

Globalización y política económica

La globalización, dijeron todos los analistas de la década del 90, ocuparía bienes, servicios y capitales con información en tiempo real. Esa era la definición más utilizada. Visto desde América Latina lo que se podía apreciar es, a la par de todo lo anterior, que nuestras políticas económicas se iban asemejando cada vez más, parecíamos regidos por un gobierno mundial. La esperanza de que la eliminación de la seguridad social llevaría a auges en las tasas de inversión internas indujo a muchos países a eliminar su sistema nacional de pensiones y crear el sistema privado de pensiones. La privatización de los servicios públicos, se dijo, llevaría a un abaratamiento y modernización del servicio.

Modernización sí, abaratamiento de los servicios no. Al revés, los monopolios se portaron como tales y subieron las tarifas en las caras de las modernas reguladoras que no tienen poder ni dientes, pero sí muchos profesionales altamente remunerados que hacen cálculos sobre los excesos de cobro, al costo de su regulada, que no les hace caso. Las empresas que ingresaron a comprar las empresas de servicios públicos lo hicieron con incentivos tributarios para compensar su riesgo. ¿Qué riesgo?

Con las privatizaciones de las empresas públicas se comenzaba a notar que había mucho mercadeo de ideas con poca evidencia, entre otras cosas, porque ¿de dónde se iba a sacar la evidencia del modo de conducta de los monopolios privados de regreso a los servicios públicos en América latina? Hay que ser un académico muy matemático para creer que una reguladora financiada por una o dos empresas tiene capacidad para afectar las decisiones de las mismas. Muy académico matemático porque el sentido común indica todo lo contrario. En las ecuaciones, sin embargo, puede cuadrar perfectamente sobre todo si uno asume simetría de poder entre las partes, que es mucho suponer, como ha demostrado Telefónica S.A. de España en diversos países de América Latina. Los agentes económicos tienen una racionalidad de poder que los números no reflejan.

Se privatizó más o menos todo lo disponible, país más país menos, con excepciones como Brasil y la falta de evidencia de que el resultado del proceso era beneficioso para la ciudadanía llevó a las revueltas en contra de las privatizaciones en Cochabamba, Bolivia en el 2001, contra la privatización del agua y en Arequipa, Perú en el 2002, contra la privatización de la energía eléctrica. Un fenómeno nuevo brotó en ambos lados. La protesta contra la privatización fue masiva y violenta, cargada de la saturación del exceso de mercadeo teórico con la falta de resultados concretos en el bienestar de la población. Dicen los economistas ortodoxos que eso se debe a la falta de tiempo. Desafortunadamente si los resultados no se dejan ver en una década y más, a quien le falta el tiempo es a la realidad, porque los ejercicios no están dando los resultados esperados por la ciudadanía en términos de bienestar material.

Exportar y eliminar los subsidios (de los otros)

Mientras tanto se dijo y repitió que las exportaciones serían la solución a los problemas de nuestras economías. Para esto se reorientó la política económica de forma que la oferta de bienes creció globalmente, en muchos casos deprimiendo el precio de los productos favorecidos con los incentivos para liderar las exportaciones. La suma total es que es mucho más barato comprar una docena de rosas ecuatorianas o mexicanas en la esquina de la séptima avenida y Grove St en Nueva York que en la esquina de Barranca del Muerto con Felix Parra en México DF o en Roca de Vergallo en Lima.

¿A quién se le ha abaratado el consumo final? De otro lado, la agricultura recibe subsidios en Estados Unidos, la Unión Europea y Japón pero la eliminación de los subsidios en los países en desarrollo fue un requisito sine qua non de la aplicación de la política de reformas macroeconómicas de inicios de la década del 90 o fines de la década del 80, según fuera. ¿A quién perjudican estos subsidios? A los campesinos del Sur. ¿A quién benefician? A las empresas agrícolas de producción extendida que hoy responden por el grueso de la producción agrícola del primer mundo.

La eliminación de subsidios afectó al grueso de las ramas sea porque eran subsidios al consumidor, que distorsionaban el mercado y no permitían la correcta asignación de recursos, o porque eran subsidios a la producción que hacían imposible la competencia. La sorpresa del día fue cuando se descubrió en los estudios de corrupción en el Perú que el proceso de incentivos a la nueva inversión extranjera es exonerada de impuestos a la renta y en muchos casos al impuesto al valor agregado.

En un estudio efectuado para el Congreso del Perú, se detectó que los incentivos tributarios eran simultáneos en todos los países de América Latina revisados. Igualmente, se detectó que la base impositiva se modificó de basada en los ingresos a basada en el consumo, de modo que las personas de mayor renta no pagan más impuestos sino, sobre todo, en relación a su consumo. Las personas más pobres, que consumen todo su ingreso, tienen por lo tanto la mayor presión tributaria per capita. Es decir, se eliminaron los subsidios al grueso de la población y se incrementaron los subsidios tributarios a los ricos. En la lucha de clases, ganaron los dueños del capital nacional e internacional y perdieron los trabajadores y el resto que no son ni trabajadores.

Globalización y emigración

Quizás el fenómeno más extraordinario es que acompañó al auge exportador la emigración desde el resto del mundo hacia las economías ricas durante la década de los años 90. Se decía que habíamos entrado en un mundo más abierto. La libertad y la democracia habían conquistado el mundo menos en algunos países ejes del mal que mantienen dictaduras pérfidas. Ese mundo más abierto tiene políticas muy restrictivas de ingreso migratorio, sobre todo en los países más desarrollados para la ciudadanía de los menos desarrollados.

Un pasaporte de la OCDE permite el ingreso virtualmente a cualquier parte del mundo mientras que un pasaporte de Europa Central, Sudamérica, África o Centro América, incluyendo Cuba y Dominicana, no permite el ingreso casi a ninguna parte del mundo sin laboriosos trámites de visa. La población mundial era sospechosa de ser inmigrante ilegal, toda ella. Los bárbaros que por fin habían conquistado la democracia y la libertad iban a invadir el Imperio. La constatación de que la democracia no se come, como decía un general gobernante del Perú en la década de los años 50, vino a casa cuando, acompañando las transiciones democráticas, llegó el Banco Mundial para poner políticas económicas basadas en el mercado (perfecto) y casi en simultáneo la población más educada comenzó a emigrar. El dato más impactante de los efectos de las nuevas democracias y las reformas económicas es que, a la par, durante la década de los años 90, por primera vez la migración neta es Sur Norte y no Norte Sur como lo fue desde la conquista hasta la década de los años 80 del siglo XX. En efecto, el segundo idioma hablado en Estados Unidos es el español, en Francia el árabe, en Alemania el turco, en Gran Bretaña el hindi, y así sucesivamente.

Globalización, racismo y xenofobia

La consecuencia de la suma de todos los factores señalados es el creciente racismo y xenofobia en todo el primer mundo. Esto ha venido a agravarse luego de los atentados del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York. Sin lugar a dudas es un acontecimiento muy importante por la magnitud del atentado. Sin embargo, para los países que viven o han vivido con violencia política, es un dato singular. Las guerras de este tipo no tienen actos aislados porque tienen como objeto la toma del poder. ¿Pretende Al Qaeda tomar el poder en Estados Unidos? No. Lo que tomó por asalto Al Qaeda es la conciencia nacional estadounidense que de pronto se siente amenazada, acompañada de una campaña de medios generando terror. El terror no está sembrado por dicho grupo, sino por el manejo del tema en los medios y por la clase política. A la inversa del manejo de medios de los países que han tenido guerras terroristas (IRA en Gran Bretaña, ETA en España, Sendero en el Perú, FARC en Colombia) los medios de comunicación alertan sobre la posibilidad de un evento antes de cerciorarse del mismo. De este modo bajan aviones privados en Washington DC, devuelven aviones comerciales que van a pasar por encima del espacio aéreo estadounidense en ruta desde Holanda hacia México, arrestan a estudiantes extranjeros, arrestan a profesores visitantes que vienen de países árabes, y matan.

La policía inglesa mató en Londres a un muchacho brasileño de 26 años de un balazo en la pierna y siete balazos en la cabeza cuando estaba tirado en el suelo. ¿El argumento? La policía salió a los medios a decir que 1. Tenía un saco negro acolchado en verano. 2. Corría. 3. Se parecía al de la foto del atentado del día anterior. 4. Había salido de una casa vigilada por estar llena de sospechosos. Quizás la forma moderna globalizada de investigar un atentado sea disparándole en la cabeza a una persona tumbada, pero las evidencias después de cuatro semanas son que: 1. No tenía una chaqueta negra acolchada. 2. Lo detuvieron a la entrada del metro. No corría. 3. Era brasileño y no árabe con lo que habría que ser miope para no ver la diferencia (nadie debería de haber sido sujeto de esta barbarie). 5. No saben si salió o no de la casa vigilada porque el vigilante no estaba en su puesto cuando este muchacho apareció en la entrada del metro. ¿De dónde venía el chico? De un lugar fuera de los espacios de vigilancia. El miedo de los policías y su xenofobia se aunaron para el desenlace.

¿Alguien dijo libertad y democracia? Un portavoz de Amnistía Internacional, desde Londres, indignado comentaba la visita de funcionarios brasileños a Londres para investigar el asesinato extrajudicial del joven Menezes. Ellos, Amnistía, emiten opinión sobre estos temas fuera de Gran Bretaña pero al volver la mirada dentro de casa resulta ser una mirada colonial: lo que hacen los otros está mal pero lo que hacemos nosotros no es sujeto de escrutinio. Fue una presentación notable en la CNN para un funcionario de Amnistía, quién reclamó por los muertos extrajudiciales de Brasil y su falta de atención por el ejecutivo brasileño; pero no podía aceptar de buen grado que el gobierno brasileño revise esta ejecución extrajudicial. Los ingleses tienen un historial de esto con los irlandeses del IRA. ¿A quién le dispararon los policías? A un joven extranjero, a cualquiera no inglés. ¿Cuál es el mensaje?

En un incidente tres meses antes, en marzo del 2005, un policía en MacAllen, Texas, detuvo a un ciudadano peruano residente en Estados Unidos desde 1983 porque no había pagado una multa de tránsito que le habían puesto por estar mal estacionado en septiembre de 2003. Cuando el policía quiso llevar al ciudadano a la comisaría, éste se resistió y el policía lo agarró a golpes de tal modo que lo dejó en estado vegetal. La violencia de los golpes dejaron el cuerpo inerte del ciudadano peruano con disfunciones renales. ¿A quién golpeó el policía? A un extranjero de mediana edad. ¿Cuál es el mensaje? Estos serían datos aislados sino reflejaran un estado de ánimo.

En suma

La globalización actual que se inició como la globalización de la democracia y los derechos humanos en una economía de libre (y perfecto) mercado de pronto se ha transformado en la globalización de la seguridad, nacional, urbana, ciudadana, casera, personal, etc... Los aeropuertos revisan y catean con modernos equipos si los pasajeros han estado cerca de pólvora en las últimas 48 horas, sospechan de los cortauñas y de todo lo punzante con lo que sin duda se asaltara al piloto, haciendo que todo el tráfico internacional de pasajeros sea revisado y cateado en algunos aeropuertos hasta dos veces y en algunas vuelos hasta tres, dependiendo de por dónde se ingrese a Europa y el lugar de origen del vuelo. Todo esto ignora el hecho que el atentado del 11 de septiembre se hizo asaltando vuelos domésticos dentro de Estados Unidos, donde cinco aviones fueron secuestrados a la misma hora.

¿Secuestran al mismo tiempo cinco aviones en un país, la seguridad de dicho país no se da cuenta, y la consecuencia es que el mundo entero debe dejar de viajar sin cortauñas? Quizás lo más efectivo contra el secuestro de aviones sea poner policías dentro de los mismos, pero ciertamente no aterrando al mundo entero por lo que es un problema de un país con un grupo armado. La invasión a Irak se hizo con el apoyo británico que todos reconocen tan trampeado como la invasión de Estados Unidos y con el apoyo de varios países más que aunque dieron un apoyo ligero, dieron presencia y la posibilidad de llamar a la fuerza invasora, multilateral (coalición de los dispuestos) y no trilateral como lo es en la realidad.

Paradójicamente, Estados Unidos y Gran Bretaña han logrado reunir sentimientos de oposición a ellos estando en la flor de su globalización. Cuando dominan los medios informativos internacionales y tienen a sus tropas desplegadas, las empresas multinacionales de dichos países son las que se dicen más beneficiadas por la globalización de los mercados, y las siete empresas petroleras de dichos países son las grandes ganadoras de las alzas del precio del petróleo, (en el marco de la invasión a Irak); cuando deberían estar remojándose en el mar de la hegemonía y salpicándose con el perfume de los triunfos, se han ganado la resistencia de la opinión pública internacional. ¡Qué globalización tan extraña! Son ganadores que actúan como perdedores que deben aterrar a sus ciudadanos para convencerlos de su razón. Dice Brecht, debe de ser una razón podrida si necesitan llamar a la violencia.

El mercadeo de la globalización está llegando a su fin. Ni el Banco Mundial ha podido mostrar resultados tangibles de mejoras en los niveles de vida en los países en desarrollo, ni el FMI tiene credibilidad después de la crisis asiática y de la Argentina. Las cifras no acompañan la propaganda y la evidencia es que la emigración es intolerada, si estos dos muertos pudieran hablar. La persistencia de los medios de comunicación en insistir que el proceso en curso está bien encaminado, es parte del aparato propagandístico, y su insistencia en la necesidad creciente de tratados de libre comercio, tema repetido por la elites empresariales de los países, sostiene una realidad virtual que no tiene evidencia fáctica. Hasta que el descreimiento comience a contagiarse. Esto nos obliga desde los países en desarrollo a pensar nuestro futuro, el adónde queremos ir y cómo queremos llegar, porque el paraíso a la vuelta de la esquina se ha teñido de sangre. No está de moda escribir estas cosas, pero es importante decirlas, porque la mirada desde América Latina es diferente de la mirada desde los centros de poder.

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Este artículo ha sido publicado en la revista América Latina en Movimiento, de ALAI (Agencia Latinoamericana de Información), nº 399-400, 12 de septiembre de 2005, pp. 5-9 y extraído de http://www.revistapueblos.org/article.php3?id_article=316

2 comentarios:

TeRcEr OjO dijo...

Respecto al rol de los medios de comunicación, te puedo decir que creo son ellos los que más han motivado esta globalización de la que hablas. Pero pienso que más que unir a las personas, produce el efecto contrario. Ya lo vemos en Africa, ya lo vemos en las guerras y en el 11/9, en que sí todos lo vimos y en el momento que ocurrió, pero más parecía una película que otra cosa. A todos nos emociona, pero al salir del teatro volvemos a nuestra realidad.
Internet, a través del chat "une" a la gente pero no es una unión palpable, por lo que no es real y separa más a los individuos que prefieren sentarse en el computador a chatear con los amigos que ir a verlos.
Respecto a las naciones, ya no se respetan las fronteras y cada país o contienente cree que su modo de vivir es el mejor y debe ser para todos igual y no se respetan las culturas. Más parece más comunismo que otra cosa.

Salu2

Abel dijo...

Y ahora que hay medios de comunicación globales, ¿hacia donde está su sesgo? ¿Qué intereses defienden en en entorno globalizante? Porque obviamente no vamos a pensar que son los adalides de la objetividad...